El Barça derrotó este domingo a la constelación de estrellas del Füchse Berlin por 37-34 en una final complicadísima de la Machineseeker EHF Champions League y conquistó el repleto Lanxess Arena de Colonia con una exhibición en todas las facetas del juego. De esta forma, Carlos Ortega logró su tercer título en cinco temporadas y el club aumenta su cuenta hasta 13.
El otro gran atractivo es que el club afrontaba la final con 49 Copas de Europa entre todos sus deportes profesionales y el balonmano pasará a la historia como el artífice de la número 50. El mejor club de la historia tiene la mejor sección de los últimos 30 años. Ni los recortes ni arbitrajes como el de este domingo con la roja a Ludovic Fàbregas pueden con ellos.
La fiesta fue total sobre la pista del Lanxess Arena y Joan Laporta, muy emocionado y que rompió a llorar abrazado a Ortega, no dudó en bajar y festejar el éxito con el todavía presidente interino Rafa Yuste.
Sensacional trabajo de ayudas
El técnico Carlos Ortega sorprendió con dos cambios defensa-ataque, con Carlsbogard y Fàbregas atrás y con Domen Makuc y N’Guessan en tareas ofensivas. Ello unido al sensacional trabajo de ayudas y en la salida de los impares maniató el ataque del vigente campeón de Copa y de la Supercopa alemanas.
La otra clave era Emil Nielsen. El danés quería despedirse del Barça a lo grande y regaló ocho paradas en los primeros 30 minutos, más otras tres de las que no se cuenta. Con estas premisas, los azulgranas se fueron por dos goles (4-2, min. 5:11) y por tres (8-5, min. 9:53).
Como era de esperar, los árbitros sacaron la ‘patita’, con un penalti inventado a Dika Mem, una posesión arrebatada a los catalanes o un siete metros de manual sobre ‘Ludo’ que tampoco vieron. Con 9-6, dos errores provocaron dos goles seguidos de la ‘bala’ Tim Freihöfer (9-8, min. 15:36).
La entrada de un gran Blaz Janc y el empuje de Petar Cikusa revolucionaron el ataque y Carlsbogard estableció el +5 con el 15-10 a 7:02 del intermedio. Makuc fue el de los grandes días con dos golazos y el Barça mantuvo esa ventaja hasta el gol de Gidsel sobre la bocina. En el descanso, 20-16 y la sensación de que podría ser un gran domingo si las fuerzas aguantaban y la intensidad seguía siendo máxima
Nielsen, enorme
El regreso del equipo fue espectacular, con dos protagonistas por encima del resto. «¿Desde qué lado queréis que pare», pareció decir Nielsen al Füchse tras regalar dos intervenciones sensacionales a av Teigum y a Freihöfer. El otro fue Blaz Janc en uno de sus múltiples papeles, el de ejecutor. El caso es que el Barça superó la exclusión de Fàbregas y obligó a Krickau a parar el partido con 25-19 (min. 37:55).
El 26-20 pudo marcar un preocupante inicio de tendencia, con el Füchse amagando con una defensa individual presionante, con tres paradas seguidas a bocajarro de Milosavljev y con varias perdidas azulgranas que convirtieron el 27-21 al 27-24 con Fàbregas excluido por segunda vez, pero los árbitros mostraron roja directa ante la bronca total del Lanxess.
Las sensaciones eran complicadas. El Barça volvió y respondió a cada gol de su rival, hasta que una parada de ‘Milo’ ante Petar Cikusa y el gol de Freihöfer supuso el 32-30 a falta de 7:39. Ahí los noruegos no vieron un golpazo a la cara de Janc y se hicieron los suecos. La pitada brutal del Lanxess los llevó al vídeo y al final hubo roja.
Con 35-33, una parada de Milosavljev permitió a los ‘Zorros’ atacar con 2:35 para el final. Era la jugada clave de la final. Ahí emergió Djordje Cikusa como el Ave Fénix para arriesgar, robar la bola y marcar el 36-33. En la otra portería, Nielsen hizo el resto con su 14ª parada. Tres goles y 57 segundos. La gestión de Carlos Ortega había sido extraordinaria. Blaz Janc cerró su memorable actuación con el 37-34 y el cierre a otra tarde memorable.
Suscríbete para seguir leyendo













