Más de 29 millones de euros exonerados en 452 expedientes resueltos, 53 millones tramitándose, 800 clientes atendidos, 15.000 consultas despachadas, 110.000 mil visitas a la página web… Es el exitoso balance de los tres años de vida de Libres de Deuda, el despacho que Los Morancos pusieron en marcha en junio de 2023 y facilita a personas insolventes acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad (LSO) y reestructurar sus deudas. «No hay nada que te dé más alegría que ayudar a las personas» confiesan los hermanos Jorge y César Cadaval en entrevista con EL PERIÓDICO.
El duo sevillano -que, en estos días, en el Teatro Capitol de Madrid, ofrece las últimas funciones de su espectáculo ‘Bota Antonia’– reflexiona sobre lo que ha supuesto un proyecto que, aseguran, les ha dado no pocas satisfacciones y que se inició, casi de casualidad, después de que les hablara de la LSO un amigo en Barcelona.
La confianza
Insisten los hermanos Cadaval en que siempre han querido hacer las cosas de forma muy seria, como lo han hecho en una trayectoria artística de 47 años que les ha granjeado el cariño de todo el mundo: «La confianza que podemos dar a la gente es, sobre todo, que somos muy legales», asegura Jorge. «La ilusión de que fuera bien no nos ha faltado nunca. Sabíamos al equipo que teníamos detrás«, añade César que, sin embargo, admite que «están impresionados» sobre cómo ha ido la marcha del despacho.
Libres de Deuda facilita a quien lo necesite -y cumpla los requisitos que exige la normativa-acogerse a la LSO, que entró en vigor en julio de 2015
Libres de Deuda facilita a quien lo necesite -y cumpla los requisitos que exige la ley -acogerse a la LSO, que entró en vigor en julio de 2015. Se ha implementado en varios países para proporcionar a las personas físicas (particulares) y autónomos una vía para acabar con su insolvencia económica, evitando así la declaración de quiebra o bancarrota.
En los últimos meses, además, se ha producido una novedad. El Tribunal Supremo dictó en febrero tres sentencias que afectan a miles de personas endeudadas. A partir de ahora, los ciudadanos pueden ser exonerados de sus deudas públicas en el mecanismo de la LSO. Eso sí, solo hasta un máximo de 10.000 euros.
La buena fe
Un cambio que también afecta a los clientes que acuden a Libres de Deuda, con sede en Sevilla. Con matices, explican desde el despacho: «Hay que analizar bien la deuda pública. En determinadas ocasiones se pueden exonerar más de 10.000 euros. Ya no solo con la Seguridad Social y Hacienda, sino con cualquier acreedor público. También ha entrado con fuerza el requisito de la buena fe. Siempre ha sido importante demostrarla, pero ahora mucho más».
«No vamos a dejar a nadie tirado, por eso somos exigentes con los requisitos de la ley y con los nuestros internos. Si nuestro equipo no lo ve viable (un caso), no lo hacemos», añaden los humoristas. «Hay gente, como en todas las cosas de la vida, que no le cuenta la verdad ni al médico… Aquí se trata de personas que sean insolventes, que no tengan nada«, subraya César.
Personas angustiadas
Son César y Jorge quienes, muchas veces, dan a los clientes la noticia de que les han exonerado su deuda. «Les llamamos y no se lo creen… Lloran, gritan… Es importante porque esa persona, ahora mismo, está que no duerme, que no tiene la cabeza en su sitio, porque no paran de llamar los acreedores y es un agobio completo. Hay hasta acreedores que hasta amenazan. Eso hay que decirlo también», señala Jorge.
Además, por aquello de la seriedad y porque saben que se juegan su reputación, les interesa muchísimo ser transparentes. «Es que hay muchas empresas de estas que no sabes ni con quién hablas. Aquí lo primero que hacemos es identificarnos completamente todos. Y la persona que te va a atender va a estar con tu caso en todo momento», explican. La empatía, apuntan, es fundamental: «Es también un tema de confianza. Lo que queremos es que cuando lleguen, sientan que los abogados que les están atendiendo, empatizan».
Demandas como churros
En Libres de Deuda, repiten, «no se hacen demandas como churros». Dicen Los Morancos que son «muy pesados con el bienestar de la gente». Hablan de «casos tremendos. Nos encontramos con gente de distinta edad, con sus vidas, sus problemas… es muy complicado». «Hemos visto mucho sufrimiento», sintetizan.
A Jorge le impactó especialmente, y así lo cuenta, el caso de Judith, tan solo 23 años, con una deuda de 25.603. «Una chavala jovencísima que estaba loca por empezar su vida y a la que estafan», resume. Tras conseguir un empleo, que le permitió comenzar una etapa de estabilidad, en 2025, fue víctima de una estafa que dio lugar a la contratación de diversos productos financieros a su nombre. Le generó una importante deuda que nunca habría asumido voluntariamente dada su limitada capacidad económica.
Mencionan el caso de Alberto, empresario de la construcción, «un ejemplo claro de lo que la pandemia se ha llevado por delante», con deudas que ascienden a 619.660 euros
La presión le provocó episodios de ansiedad que afectaron a su estabilidad personal y laboral. Acabó perdiendo su empleo y se vio obligada a depender parcialmente de la ayuda de sus padres. Está en una situación de insolvencia sobrevenida, no derivada de una actuación irresponsable, sino de unas circunstancias extraordinarias ajenas a su voluntad. El concurso de acreedores es la única vía para poder recuperar su estabilidad y comenzar de nuevo, detalla el despacho. Mencionan, también, el caso de Alberto, empresario de la construcción, «un ejemplo claro de lo que la pandemia se ha llevado por delante», con deudas que ascienden a 619.660 euros.
«Nosotros le tenemos que dar gracias a la vida diariamente. Llenar un teatro después de 47 años con mil personas no es nada fácil. Con el despacho, la satisfacción, de saber que se están haciendo las cosas bien y, sobre todo, en la medida que queríamos, después de tantos años luchando, es muy grande. Ves que le cambia la vida a las personas«, zanjan los hermanos Cadaval.
Suscríbete para seguir leyendo














