Simetrías invisibles

Un día sales de casa cinco minutos más tarde de lo habitual y de pronto todo parece desplazado, como si un jueves, al despertarte, los muebles hubieran cambiado de lugar. La calle ya no encaja del todo con tu estado de ánimo, ni el aire con tu respiración. Immanuel Kant salía a pasear siempre a la misma hora por las calles de Königsberg. Imagínenlo ajustándose el abrigo con una precisión quirúrgica, cerrando la puerta de su casa con el mismo gesto de ayer y de mañana, como si en ese gesto se jugara algo más que la simple salida al exterior. Se dice que los vecinos y los comerciantes de la zona en la que vivía ponían en hora sus relojes al verle pasar.

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