El timbre que indica el cambio de clase suena a las diez de la mañana en el Colegio de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Chano Sánchez, en Carrizal. Es la hora de la clase de Música, una de las asignaturas favoritas de muchos alumnos. Los estudiantes de 5.º B entran al aula alborotados y riendo. Están pletóricos. Entre las sonrisas de los 24 niños y niñas, hay una que brilla con especial intensidad. Es la de Paula Santana, quien con 11 años acaba de cumplir su sueño de tocar el timple gracias a una prótesis elaborada mediante impresión 3D.
Paula nació sin brazo derecho, algo que nunca le ha impedido realizar las mismas actividades que el resto de sus compañeros, ni si quiera en clase de gimnasia o a la hora de jugar al fútbol. «A veces digo que no le pasa nada, porque hace de todo«, cuenta su padre, Luis Rodríguez. «Es muy valiente y extrovertida. Ayuda en casa, siempre está pendiente de los demás niños y le encanta abrazar», explica. «Ella es muy positiva, su madre y yo hemos llorado mucho a solas, pero nunca se lo hemos trasmitido. Siempre le hemos dicho que tiene que ser fuerte porque con la pena no se va a ningun lado».
Paula Santana, alumna del CEIP Chano Sánchez / LP/DLP
La dificultad surge cuando la clase comienza a tocar el timple. Paula no podía, tenía que conformarse con tocar el triángulo, algo que no le convencía demasiado. «Me sentía muy incómoda, yo quería tocar lo mismo que mis compañeros. No quería ser diferente, quería estar en el grupo», cuenta. Apenada, la joven trasmitió su deseo de tocar el timple a su profesora de música, Mónica de León, quién no dudo en ponerse manos a la obra y buscar una solución.
Durante dos años investigó casos similares y consultó en redes vídeos de personas con ausencia de extremidades que tocaban instrumentos. Tras una árdua búsqueda, dio con Maxi Concepción, un ingeniero de la zona que decidió implicarse de forma voluntaria y sin ánimo de lucro en el proyecto. Desde entonces, se trabajó durante meses en el diseño y adaptación de una prótesis que permitiera a la alumna tocar el instrumento con comodidad.
«Seguí luchando y lo conseguí»
«Estamos muy agradecidos porque nunca aceptó dinero«, explica Luis sobre el diseñador de la protesis. «Él perdió tiempo de estar con sus hijos o de trabajar en otras cosas por ayudar a Paula», asegura. Ese compromiso desinteresado dejó una huella especial en quienes acompañaron a la alumna durante todo el proceso. Mónica no puede evitar emocionarse al recordar el momento en el que vio a la niña tocar el insrumento por primera vez: «Fue increíble. Todos empezamos a llorar. Ella quería estar a la altura de sus compañeros y lo consiguió. Es una persona que se supera cada día. Estoy orgullosísima», deja claro la también jefa de estudios.
Los ojos color miel de Paula irradian felicidad cuando habla de todo lo que ha logrado: «Cuando tienes un sueño no te puedes rendir. Yo no lo hice, seguí luchando y lo conseguí», afirma satisfecha.

Paula Santana y su profesora de música Mónica de Léon en el CEIP Chano Sánchez / LP/DLP
La alumna tiene claro que no habría podido alcanzar su meta sin la ayuda de sus compañeros, a los que considera «hermanos». «Son mi familia, siempre se han portado conmigo muy bien y nunca me han dejado de lado», explica. Y precisamente, es en su familia en quien piensa Paula cada vez que hace sonar su timple. En su prótesis de color azul, lleva grabada una M, en honor a su hermana pequeña Martina, a quien siempre tiene presente.
En otras miradas
Esta historia de superación y esperanza no se ha quedado solo en el CEIP Chano Sánchez. Ancor Vega, tutor de la clase, quiso dar un paso más y fue el encargado de convertirla en un corto audiovisual llamado En otras miradas ganador de dos galardones de los premios Sin Re-Cortes en Corto. «Nosotros teníamos una historia que contar. Una de esas historias que los maestros vivimos con frecuencia en silencio y con orgullo, pero que rara vez trascienden las paredes del aula. Este proyecto nos brindó la oportunidad de compartirla y, al mismo tiempo, de trabajar un valor que a veces parece desdibujarse en la sociedad actual, aunque sigue estando presente y solo necesita ser visibilizado: la empatía», cuenta el maestro.

La protesis creada por Maxi Concepción con la que Paula ha cumplido su sueño de tocar el timple / LP/DLP
Lo que ha logrado Paula es increíble. Sin embargo, esta guerrera incansable, que sueña con ser peluquera o médico, no es de las que se conforman con facilidad. Después de cumplir su sueño de tocar el timple, ya tiene la vista puesta en un nuevo desafío: aprender a tocar el violín. Lo dice con la misma determinación que la ha acompañado durante todo este camino, convencida de que, con esfuerzo y constancia, podrá superar cualquier obstáculo que se le presente. Mientras las notas del instrumento canario siguen sonando en el aula de Música del CEIP Chano Sánchez, ella ya imagina las del violín. Y quienes la conocen tienen pocas dudas de que, tarde o temprano, también acabará convirtiendo ese sueño en realidad.












