La rueda de prensa de José Riestra, presidente ejecutivo del Sporting, dejó muchas lecturas al respecto de lo que ha sido un nuevo fracaso en la cuarta temporada desde el desembarco del Grupo Orlegi, pero fue tajante en la nueva hoja de ruta de la entidad que pasa por un objetivo, «subir» y un medio, «todos juntos». Riestra fue claro nada más entrar en la sala de prensa de Mareo y antes de enfrentarse a las preguntas de los medios allí presentes sentenció que «la responsabilidad del club debe ser el ascenso». Un mensaje directo y que pocas veces se había visto en el seno de Sporting o, al menos, con tanta claridad respecto a ocasiones anteriores.
Echando la vista atrás, la llegada del grupo mexicano en 2022 se produjo de la mano de «los procesos«; cambios que, como era lógico en aquel momento, había que afrontar para sanear a la entidad y adaptarla a los tiempos modernos. Por el camino, el elefante en la habitación ha sido el ascenso, camuflado en declaraciones como «estar lo más arriba posible«, que verbalizaba el propio Riestra en 2023 a LA NUEVA ESPAÑA, o «pelear con los mejores» que aseguraba el verano pasado David Guerra. En esta campaña, sobre el equipo planeó durante meses la meta de los 50 puntos que, cuando se lograron, el equipo se hundió como un castillo de naipes. «Nos ha faltado dejar clara la meta«, confesaba Riestra este jueves.
A las puertas del lustro en Gijón, los rodeos han terminado y la directiva del Sporting tiene entre ceja y ceja el ascenso. En esos planes estaba Borja Jiménez, pero su renuncia a pocas jornadas de acabar la temporada llevó a buscar un nuevo entrenador que escenificase ese hambre de llegar a Primera. En el Sporting están confiados que Nicolás Larcamón es el hombre, no solo por la sintonía que se respira entre banquillo y palco, sino porque el argentino llega con ideas renovadas y una propuesta futbolística que, a falta de conocer si es la acertada o no, al menos es diferente. Riestra dejó claro que los equipos que suben son los que «proponen a qué quieren jugar«.
En la misma sintonía irán los fichajes y los descartes del equipo. En un ejercicio de sinceridad, el club desveló la semana pasada los nombres de los jugadores que están en el barco y los que deben abandonarlo o están invitados a hacerlo. Entre ellos, destaca la buena impresión que dejaron los tres jugadores cedidos, Cuenca, Ferrari y Justin, por los que se está negociando su regreso, o que se le haya abierto la puerta a jugadores como Perrin o Bernal, llamados a ser importantes esta campaña pasada.
Las nuevas formas en el Sporting son tajantes y con la intención de que, no solo los estamentos de la entidad remen en la misma dirección, sino que todo lo que representa el Sporting también lo hagan. En medio del conflicto por el día del club (pago que la campaña que viene no se tendrá que realizar) ante el Deportivo, el presidente ejecutivo dejó entrever que no entendía que la afición estuviera representada por dos asociaciones, Federación de Peñas y Unipes, y que tengan discrepancias entre ellos.
La unión y el foco en el ascenso son los dos mantras que se respiran en el seno sportinguista y que mantendrán su hábitat mientras los resultados sean positivos. La planificación del equipo de cara a la temporada que viene es crucial para medir esa ambición de subir que, camino a la década, se mantiene más intácta que nunca.









