La Unión Europea está «en la cuenta atrás para la próxima ampliación» por primera vez desde 2013, ha dicho el presidente del Consejo Europeo, António Costa, tras una cumbre con los líderes de los Balcanes Occidentales en la que el bloque ha renovado su compromiso de acelerar el proceso de adhesión.
El mes pasado, la Unión empezó a redactar el tratado de adhesión para Montenegro, ha abierto varios nuevos capítulos en las negociaciones con Albania, y desbloqueado el proceso para Ucrania y Moldavia. «Esto demuestra que las reformas y la participación de todos los actores sociales dan sus frutos. Y que la Unión Europea está comprometida con la ampliación», ha dicho Costa.
Con media docena de países esperando desde hace décadas, y ante el temor de la influencia del Kremlin en la región, la UE quiere acelerar el proceso de adhesión. «La ampliación es un imperativo geoestratégico para nosotros y una inversión a largo plazo en nuestra paz, nuestra estabilidad y nuestra seguridad», ha dicho la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
La alemana ha insistido en que ese proceso «seguirá basándose en el mérito, pero debe volverse más dinámico». Porque para Von der Leyen, «basado en méritos no significa lento; basado en méritos significa justo y predecible». «El futuro de los Balcanes Occidentales está ligado al futuro de la Unión Europea», ha subrayado Costa.
Una cuestión política
Montenegro será el Estado miembro número 28 de la Unión, previsiblemente en 2028. Lo han dicho el presidente del país, Jakov Milatovic, y el propio Costa. «Este objetivo es realista y alcanzable», ha dicho Mlatovic tras reunirse con sus homólogos europeos, «cuenta con el firme apoyo de todos nuestros socios».
Sin embargo, para el resto, la situación es más compleja. Albania es país candidato desde 2014. Su primer ministro, Edi Rama, no suele morderse la lengua en estas cumbres. Preguntado por cuándo entrará su país en el bloque, Rama ha espetado a la prensa: «Hay tres cosas que no se pueden predecir: Dios, el sexo y la UE».
Los líderes de la UE no se cansan de decir que el proceso de adhesión está basado exclusivamente en el mérito. Pero con decisiones que requieren el respaldo unánime de los 27 países del bloque, el aspecto político es innegable. Ocurrió con Macedonia del Norte y ha ocurrido con Ucrania.
Obligada a cambiar de nombre por Grecia, ahora Bulgaria bloquea su progreso por un conflicto sobre minorías. «Los problemas que sofocamos artificialmente ahora se manifestarán años después en la convivencia europea», ha advertido el presidente búlgaro, Rumen Radev, dando una idea de sus reticencias sobre la ampliación.
En el caso de Ucrania, el Gobierno del entonces primer ministro, Viktor Orbán, había vetado la apertura de las negociaciones con el país. Esta semana, el nuevo líder húngaro, Peter Magyar, ha llegado a un acuerdo sobre la protección de las minorías húngaras en el país que permitirá previsiblemente avanzar en el proceso.
La propuesta francoalemana
Para tratar de acelerar la integración de estos países en el modelo europeo a la espera de formar parte del bloque, Francia y Alemania han presentado una propuesta que pasaría por una integración progresiva en las instituciones y el mercado único. Una integración, eso sí, reversible si estos países no cumplen con las reformas pactadas o dan pasos atrás, como ocurre por ejemplo en Serbia.
«Hoy es un buen día para Europa», ha dicho el canciller alemán, Friedrich Merz, en una publicación en redes sociales tras la cumbre, en la que ha asegurado que su propuesta conjunta con el francés Emmanuel Macron «ha recibido una amplia aprobación». Una propuesta para «impulsar» el proceso de adhesión de los países de los Balcanes, «mediante su integración gradual en el mercado único antes de la adhesión«, ha explicado.
Francia y Alemania insisten en que no buscan remplazar la membresía en la UE, sino dar incentivos en el proceso de negociación a los países para tratar de acelerar el proceso. Esto pasaría por el acceso al mercado único o incluso la presencia como observadores en las reuniones.
Para Mlatovic, «es una forma constructiva y creativa de acercar a todos los países candidatos al objetivo final». Costa ha asegurado que el compromiso de acelerar el proceso de adhesión es compartido por todos los líderes, tanto de la UE como de los Balcanes, y no ha cerrado la puerta a modelos que los simplifiquen.
Von der Leyen ha sido algo más firme en su defensa del proceso tal y como está, pero no ha descartado el modelo franco-alemán. «El proceso basado en méritos cuenta con el apoyo de todos los Estados miembros. Esa es la base», ha dicho la alemana añadiendo que analizará la propuesta. «El objetivo de estas propuestas es mejorar el proceso, lo cual es muy bienvenido», ha dicho. Rama, claro, no ha sido tan optimista. Para el primer ministro albanés la propuesta francoalemana «no es suficiente».
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