«Lo que más me gusta es coger la manguera para chiscar a la gente y mojar a papá». El pequeño Mael, de 3 años, que desde hace casi uno le tuvieron que ampular pies y manos para salvar su vida de una infección meningocócica, hablaba así este martes antes de que un bombero de Gijón lo arrebatara de los brazos de su padre para que participara en las actividades que hasta el próximo viernes, en horario de cuatro a ocho de la tarde, están realizando bomberos municipales y la empresa de ambulancias en apoyo a la Asociación Amigos de Mael (Amima2), constituida por sus padres para canalizar las ayudas que les están llegando y visibilizar las situaciones de muchos niños que tienen que afrontar la vida con situaciones tan complejas como la suya.
Esta actividad de apoyo, en la que quienes participan pueden hacer también donaciones voluntarias a la asociación, se realiza en la Plaza del Marqués. Una pequeña sesión explicativa para niños y mayores sobre cómo actuar en caso de incendio, la posibilidad de que los niños se fotografíen con casco y chaquetón de intervención y realicen determinadas pruebas, entre ellas usar la manguera es lo que se encuentran quienes están participando. También una prueba de resistencia física en la que pueden participar los padres y las explicaciones sobre como funciona una Uvi móvil por parte de personal de Transinsa.
«Aprendí que cuando hay un incendio hay que cerrar la puerta para que el fuego y el humo no escapen, que no hay que usar el ascensor y llamar al 112», señala Mael antes de colocarse un casco de bombero en la autoescalera, el vehículo de mayores dimensiones que tienen los bomberos de Gijón, junto a su padre, a su madre Nerea Bernardo y a su hermano Olai.
Varios niños se interesan por Mael, e brazos de su padre. / Marcos León
Su padre, Pablo Aldecoa, explica que esta iniciativa surgió después de una visita que hicieron al parque de Bomberos de Gijón. Una visita, explica su padre, con la que «Mael quedó encantado y desde entonces dice que quiere ser bombero. Antes quería ser maestro, enfermero y policía, pero desde que visitó el parque de Bomberos no calla de que quiere ser bombero. No sé que va a ser, pero de momento es feliz, que es lo importante y con estas iniciativas mucho más; está encantado».
Colaboraciones
Pablo Aldecoa no quiere dejar de mencionar el papel que ha jugado en la organización de esta actividad un antiguo compañero suyo en el servicio de salvamento de playas de Gijón y hoy bombero, Alfonso Ruiz.
El padre del niño, que preside la asociación que han creado, resalta cómo se está volcando la gente con ellos. «No paran de llegarnos llamadas y mensajes a través de Instagram y de teléfono, de gente que quiere ayudar, que quiere participar, que quiere hacer colaboraciones, asociarse y la verdad es que estamos abrumados, porque la acogida fue increíble». En mes y medio ya sumaban más de trescientas donaciones, que aumentarán ahora con la campaña de apoyo impulsada por los bomberos de Gijón.
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