una plantilla sin fondo de armario ni red en defensa

¿Cómo es posible que un ataque que reúne a Dubasin, Otero y Gelabert no sea suficiente para ni siquiera pelear por el ascenso? Los análisis son muy claros: el Sporting de Gijón no ha fracasado esta temporada por carecer de jugadores diferenciales –de hecho, sus dos delanteros, Otero (15 tantos) y Dubasin (16), están en el top 10 de goleadores de la Liga– sino por otros aspectos igual de importantes para conseguir el ascenso que el mero hecho de disponer de estrellas. La planificación deportiva se quedó a medias tras no haber sido capaz de conjugar a esos futbolistas diferenciales con gregarios que puedan cimentar un bloque competitivo. Orlegi Sports sí invirtió (y bastante): destinó 3,6 millones de euros a los fichajes de Dubasin y Gelabert y, si analizamos el rendimiento de estos, se puede confirmar que la apuesta ha sido exitosa. También apostó fuerte por Otero, que este año la ha roto: 15 goles y 12 asistencias con uno de los mejores contratos de la categoría. El problema radica en cómo se han encajado las piezas del puzle.

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