La actuación de concentración parcelaria de Santiago avanza conforme al calendario previsto y encara su fase final como una intervención clave para mejorar la estructura de la propiedad agraria y optimizar el uso del territorio. Así lo explica la concejala de Montes, Patricia Neira.
El proceso, que responde a una demanda vecinal, incluye terrenos de Canedo, Albarde, La Mata, San Martín, Las Pontigas, Santiago, Taborcías, Ribadecima y Ribadebajo. En conjunto, la intervención afecta a una superficie total de 420,67 hectáreas, de las que 416,77 se distribuyen entre los propietarios. Se trata de terrenos agrícolas y forestales que sirven de base territorial a explotaciones agrarias especializadas de esta zona de Valdés.
Patricia Neira subraya que la concentración parcelaria «no se limita al agrupamiento de fincas, sino que incorpora también una actualización legal de la propiedad». El proceso incluye escrituras, inscripción registral y coordinación con el Catastro, aspectos «especialmente valorados» por los propietarios por su repercusión directa en el valor y la funcionalidad de las fincas.
La actuación se ha desarrollado respetando otros usos del suelo, como el residencial, que no ha sido objeto de reestructuración. Durante la tramitación se atendieron las alegaciones presentadas «sin incidencias relevantes», dentro de lo esperable en una intervención especialmente sensible por la vinculación que muchas familias mantienen con la tierra, base de la economía familiar durante generaciones y, en muchos casos, hasta tiempos recientes.
De 827 a 393 parcelas
Uno de los principales resultados es la reducción del número de parcelas prácticamente a la mitad. Antes de la concentración había 827 parcelas y, tras el proceso, quedarán 393 fincas. También mejora la dimensión media de las propiedades: se pasa de 3,4 parcelas por propietario a 1,6 fincas por titular, con una superficie media de 5.087 metros cuadrados antes de la actuación y de 10.605 metros cuadrados en las nuevas fincas.
La intervención incluye además «una inversión relevante en los caminos de acceso a las fincas», con un presupuesto de adjudicación de 866.239 euros. Los trabajos se han traducido «en la mejora y nueva apertura de un total de diez kilómetros de vías, ejecutadas con la anchura y las características necesarias para permitir el tránsito de maquinaria agrícola adaptada a los nuevos sistemas de explotación».
Según destaca la concejala de Montes, estas nuevas vías no solo facilitan la actividad agraria, sino que también «contribuyen a mejorar la vertebración territorial, al establecer conexiones entre núcleos de población cercanos que hasta ahora carecían de comunicación directa». Por ello, las infraestructuras serán útiles tanto para los titulares de las fincas como para el conjunto de vecinos y visitantes.
Una vez finalizadas las obras y realizado el amojonamiento de las nuevas fincas, se procederá a la toma de posesión de los lotes resultantes por parte de los propietarios.















