Sepp Kuss, 31 años, se impuso este viernes en la etapa reina de los Dolomitas que ofrecieron una preocupante imagen calurosa lejos del frío, nieve y lluvia tradicionales de esta parte de la cordillera alpina. Las imágenes televisivas reflejaban más instantáneas propias de las etapas de montaña del Tour, en pleno julio, que del Giro de Italia, en mayo. Pero la ola de calor afecta a varios destinos europeos.
Fue el día de la recompensa de Jonas Vingegaard, el incuestionable líder que corre con la sensación de que tiene el Giro sentenciado desde hace varias jornadas. Kuss es el mejor gregario en la montaña, extraordinario escalador y cuenta en su palmarés, nada menos, que con la victoria en la Vuelta de 2023 por delante del propio astro danés y de Primoz Roglic.
Vingegaard felicita a Kuss por la victoria de etapa. / GIRO DE ITALIA
La jornada reina del Giro 2026, que incluía sobre todo la ascensión al histórico Passo Giau, estuvo marcada por una amplia fuga en la que se colocó Kuss para regularse, capturar al italiano Giulio Ciccone (nuevo líder de la montaña), que se pasó media etapa peleándose con el corredor colombiano Einer Rubio, del Movistar, y ganar en solitario. Con un compañero por delante, Vingegaard se centró en controlar la carrera, vigilar al austríaco Felix Gall y despreocuparse de la pelea del australiano Jai Hindley con el neerlandés Tymen Arensman al que arrebató la tercera plaza de la general. El portugués Afonso Eulálio conservó el jersey blanco de mejor joven menor de 25 años con poco más de un minuto sobre el italiano Davide Piganzoli, compañero de Vingegaard.
Sin el récord de Pogacar
No hubo mucho más color, que no es lo mismo que calor, en una antepenúltima etapa (este sábado último contacto con la montaña y el domingo paseo por Roma) que no tuvo el atractivo competitivo por la ‘maglia rosa’ tradicional en la jornada reina de los Dolomitas.
Todo está decidido en favor de Vingegaard que no quiso desfogarse para tratar de igualar las seis victorias de etapa conseguidas por Tadej Pogacar hace dos Giros. Recompensó a su hombre de confianza al que necesitará en el Tour tanto o igual que Wout van Aert y se le vio tan feliz por el triunfo de Kuss como si lo hubiera conseguido él mismo; armonía y buen rollo de cara a la ronda francesa, que bastante tiene con encontrarse allí con el ogro de Pogacar.

La última etapa de montaña. / GIRO DE ITALIA
Kuss sólo había ganado la Vuelta a Burgos de 2024 después de llegar vestido de rojo a Madrid, en una Vuelta en la que el Visma cumplió las tácticas de equipo y no quiso liarse en ataques entre los propios integrantes de la escuadra.
La familia del corredor
En lo personal, Kuss nació en la localidad de Durango (Colorado, Estados Unidos), aunque pronto se instaló en Europa para afrontar su carrera profesional. Primero vivió en Girona y luego en Encamp (Andorra), aunque pasa temporadas repartidas también entre el Berguedà, el Maresme y la Cerdaña, con la familia de su mujer, Noemí, una antigua corredora del conjunto Massi, con la que tienen a Martina. Se casaron en 2022. Él, aparte del inglés, domina las lenguas catalana y castellana.
Su padre, Dolph Kuss, que tiene 95 años, es una leyenda de los deportes invernales en Estados Unidos. Fue entrenador del equipo olímpico de su país entre 1964 y 1972 y Sepp creció siempre influenciado por la pasión familiar por la naturaleza. De hecho, empezó a destacar como corredor de ciclismo de montaña antes de pasarse a la carretera. Desde el 2018, cuando el conjunto se llamaba Jumbo, corre en la escuadra neerlandesa denominada ahora Visma.
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