Hace tiempo que se escuchaba eso de «recuerden su nombre. Joao Fonseca«. El del brasileño viene siendo el nombre abanderado de la nueva generación desde hace tiempo y este viernes en París demostró las razones. Remontada para la historia al mejor de todos los tiempos Novak Djokovic, para completar una nueva sorpresa en un Roland Garros que tendrá nueva campeón de Grand Slam.
Casi cinco horas de partido y a las puertas del ‘tie break’ final, Joao Fonseca hizo estallar a la Philippe Chatrier que vivió uno de esos partidos que se irán recordando año a año (4-6, 4-6, 6-3, 7-5 y 7-5).
Y es que el brasileño remontó dos sets ante un Djokovic que se entregó por completo. Casi veinte años de diferencia que apenas se notaron en pista, con el serbio demostrando lo que hace tiempo que viene enseñando. Está hecho de otra pasta.
Segunda remontada consecutiva para el brasileño, que no se vino abajo ni cuando peor estaba en el partido, ni tampoco cuando tuvo la presión para cerrarlo ante el gran dominador del tenis mundial.
Fonseca se hizo gigante en París y dejó en el camino a Novak Djokovic, que para muchos era el gran nombre tras la eliminación de Sinner.
Djokovic se enfadó durante el partido contra Fonseca / EFE
Para entenderlo, solo hace falta ver el final. Rotura en el undécimo juego y saque para cerrar. Djokovic no se rindió y se puso con bola de rotura. Para entonces, el brasileño tenía guardada una demostración de temple. Tres saques directos y roto en lágrima viva en el medio de la pista.
Bestialidad para el recuerdo y para enseñar al mundo que su título de promesa está listo para pasar a realidad. Octavos de final en Roland Garros por primera vez. Espera Ruud o Paul.














