La cadena de varapalos judiciales al Partido Socialista en la última semana ha puesto la legislatura de Pedro Sánchez en un punto crítico. Un punto que trata de aprovechar el Partido Popular para asestar un golpe definitivo al Gobierno. La imputación a José Luis Rodríguez Zapatero abrió una veda en la que los de Alberto Núñez Feijóo se mueven bajo sospecha.
Todo apunta a que en Génova ha comenzado la operación que inició José María Aznar con su «el que pueda hacer, que haga«, mantra que ha repetido esta misma semana. A la orden del expresidente popular le han seguido varias acciones que revelan un giro total en el discurso, que se suma al intento de Feijóo de convencer a los socios del Gobierno de que terminen la legislatura. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha dado la voz de alarma este jueves.
La sensación de que en el PP juegan con información privilegiada ha ido en aumento entre las filas socialistas desde el 19 de mayo, cuando el juez Calama publicó el auto que sitúa a Zapatero en la cima de una trama ilegal de tráfico de influencias. La velocidad con la que el PP articuló una reacción de ofensiva total se sumó al hecho de que Feijóo, una semana antes de conocerse la imputación, ya dejó caer lo que se conocería en un sumario, el del caso Plus Ultra, que entonces estaba bajo secreto. Lo hizo, además, en plena campaña de las elecciones andaluzas.
Un día después de la noticia, la cuestión entró de lleno al Congreso de los Diputados, donde Sánchez recordó las artes del jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso: «¿Qué información le pasan? ¿La misma que a Miguel Ángel Rodríguez con sus famosos pa’lantes?», le preguntó el presidente a Feijóo. «Al Gobierno se llega con votos, no con atajos», le advirtió.
De esta manera se puso sobre la mesa una acusación que ha tocado techo este miércoles, cuando los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) entraron en la sede socialista en la calle Ferraz. El ‘caso Leire Díez’ puso un nuevo peso en la espalda del PSOE, con la decisión del juez Pedraz de imputar a su ex secretario de Organización Santos Cerdán, a la gerente del partido o al exconsejero andaluz Gaspar Azarías —entre otros—, por articular una presunta trama para dinamitar causas judiciales que afectan al entorno del Gobierno, mediante pagos con dinero del partido a Díez, la llamada «fontanera del PSOE».
Puente da la voz de alarma
Ocurrió que la entrada de la Guardia Civil en Ferraz, y otros domicilios de los acusados, se conoció momentos antes de que comenzara una nueva sesión de control al Gobierno en el Congreso, en la que Sánchez no estaba presente por encontrarse en una audiencia con el papa en Roma. A pesar de la precipitación, Feijóo entraba al Congreso por la puerta principal, cuando suele hacerlo por otro lado, y se lanzaba a los micrófonos para dejar claro que España está en una «situación de agonía política».
Las campanas que anuncian el inicio del Pleno terminaron de sonar a los pocos minutos, y la portavoz popular, Ester Muñoz, abría la sesión hablando de un registro —cuando era un requerimiento— al PSOE por «financiación irregular», acusación basada en una información falsa que publicaron en un primer momento algunos medios. Esa es su justificación, que Muñoz ha defendido también en X, que ellos conocen lo que pasa por los medios. Pero como dijo el miércoles el ministro Óscar López, «cuanto más mayor se hace uno, menos cree en las coincidencias».
El titular de Transformación Digital y Función Pública fue uno de los pocos miembros del Gobierno en pronunciarse sobre las gravísimas acusaciones del juez al PSOE en el ‘caso Leire Díez’. A Sánchez le pilló todo junto al papa, por lo que se limitó a asegurar que el partido colaboraba con la UCO en su requerimiento, y en resaltar que la gerente imputada, Ana María Fuentes, hacía su trabajo de forma escrupulosa. El que también habló el miércoles fue Óscar Puente, que este jueves ha denunciado que se está tratando de «derribar al Gobierno no en las urnas, sino con otras artimañas, con métodos no democráticos», y ha ahondado en las «coincidencias» en el calendario.
«El que pueda hacer que haga»
El término no es casualidad, pues todo este carrusel de golpes judiciales al Gobierno ha llegado con una cronología que ha beneficiado, indiscutiblemente, al PP. Este jueves hay una de esas «coincidencias», pues la resaca de la entrada de la UCO en Ferraz coincide con el inicio del juicio a David Sánchez, el hermano del presidente del Gobierno, que es precisamente una de esas causas que el juez acusa a la trama de Leire Díaz de torpedear.
Todo esto ha servido para copar la agenda política en un día señalado en la historia de la corrupción. Este jueves, Jorge Fernández Díaz, quien fue ministro del Interior durante el Gobierno de Mariano Rajoy; y su número dos, Francisco Martínez, se han sentado en el banquillo por la operación Kitchen, acusados de haber ordenado un operativo policial para robarle el extesorero popular Luis Bárcenas pruebas sobre la financiación ilegal del PP.
Esta serie de «coincidencias» activa al Gobierno en denunciar una suerte de ‘guerra sucia’ y hacen resonar, inevitablemente, la orden que Aznar ha vuelto a lanzar esta semana: «La frase ‘el que pueda hacer que haga’ cobra más sentido que nunca«. El ex líder del PP, que no esconde el poder que tiene sobre el partido en la actualidad justo cuando la influencia de los expresidentes está en el centro del debate, llamó a una acción que están llevando a cabo los pesos pesados de Génova. El propio Feijóo la ha recogido este jueves: «Haré todo lo posible para cambiar al Gobierno. Y cuando digo todo es todo«, admite.
La respuesta al otrora líder ha llegado también desde Madrid, donde la confrontación con Sánchez es un tótem político. La presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, se ha sumado a la presión pidiendo una cuestión de confianza, y ha anunciado «una contestación desconocida desde Madrid«. La acólita de Aznar se suma así a las insinuaciones de su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, que también lo fue para el expresidente, y que acostumbra a hacer gala de sus malas artes. Rodríguez se encontraba en un acto del PP, cuando un periodista le preguntó: «¿Cómo puede conocer por adelantado la decisión de los jueces?». Su respuesta dejó claras muchas cosas: «Ese es un truqui que no te puedo desvelar«, bromeó.
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