Si no fuera porque una guerra es cosa seria, triste e injustificable se diría que las negociaciones entre Teherán y Washington son un tira y afloja poco honesto y colindante a la tomadura de pelo internacional. Es una caraba diaria escuchar a unos y otros anunciar principios de acuerdo que después son sondas irreales, memorandos de paz antes de ataques o propuestas irrealizables (como la de EEUU de nuevos pactos de Abraham) como si fueran realistas. Entre tanto compromiso vacuo, el precio del petróleo sube y baja a ritmo de mensajes contradictorios y aventurar desenlaces ha sido hasta el momento un paso más hacia el engaño involuntario que otra cosa.
Lo de que las negociaciones entre Irán y EEUU es una caraba no se ajusta en realidad en muchas de sus acepciones, ya que ese palabro poco conocido y menos utilizado sirve para calificar cualquier hecho o suceso insólito, grotesco y jocoso. También significa reunión festiva, fiesta, jolgorio, diversión, bullicio, y hasta ser fuera de serie o extraordinario. Resulta que no es motivo de risa la negociación de una guerra pero sí lo es la manera en que unos y otros negociadores juegan a engañar abiertamente. Y esa es una acepción de caraba que sí describe la política internacional que protagoniza el presidente de EEUU, Donald Trump.
El origen de la palabra ‘caraba’
Lo de hacer una caraba se acuñó hacia mediados del siglo pasado en el marco de una Feria de Sevilla. Explican en el Instituto Cervantes que resulta que unos gitanos montaron en el Real de la Feria una barraca destartalada en cuyo acceso pusieron un cartel como reclamo: «La Karaba. Se ve por cuatro reales». Se hizo circular el rumor de que allí se exhibía un animal monstruoso y nunca visto, aunque en realidad se trataba de una mula vieja y llena de cicatrices y heridas mal curadas. Cuando la gente que acudía a ver el fenómeno abandonaba el lugar, una gitana aplacaba los ánimos a la salida diciendo que allí no se engañaba a nadie, porque era un animal «quéaraba, quéaraba» mucho en otros tiempos y que ya «no araba» debido a su edad. La tomadura de pelo quedó para la historia con un vocablo a medida, ‘la caraba’, que en el diccionario es el calificativo de un hecho insólito, también tomadura de pelo.
Una guerra de efectos económicos mundiales
La guerra en Oriente Medio estalló a finales de febrero con ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, y se extendió rápidamente por múltiples frentes y envolvió a la región, a la vez que sumió en el caos los mercados energéticos mundiales. La amenaza de estanflación se ha desatado y los mercados suben y bajan según soplan los vientos negociadores en Oriente Medio.
La televisión estatal iraní afirmó este miércoles que Washington se había comprometido a levantar su bloqueo naval sobre Irán, a restablecer el tráfico en el estrecho de Ormuz y a retirar las fuerzas estadounidenses de la región del Golfo. La Casa Blanca desmintió esa información, asegurando que se trataba de una «total invención». «Nadie debería creer lo que está publicando la prensa estatal iraní. LOS HECHOS IMPORTAN», señaló la Casa Blanca en X. La propaganda roza la caraba. E informar sobre lo que sucede un reto complejo.
En este contexto los inversores siguen adelante acostumbrados a imposturas y mentiras interesadas. La IA es motor de compras en los mercados y todavía no de beneficios. Pero los inversores valoran más las expectativas, incluso cuando tras el prometido espectáculo no hay más que una negociación que todavía no es.










