Lágrimas, adioses y un punto merecido. Ese es el resumen del empate entre el Deportivo Abanca y el Espanyol (2-2) en la clausura de Riazor en la Liga F. El cuadro de Fran Alonso rescató un trabajado empate en su último partido como local, en una noche con sabor agridulce por las despedidas de Cris Martínez, el propio entrenador y, quien sabe, si Ainhoa Marín y alguna otra futbolista que ha dejado huella entre el deportivismo.
Primer tiempo
El primer tiempo se desarrolló a fuego lento, sin prisa, marcado por la falta de objetivos de dos equipos con la temporada resuelta desde hace semanas. El Dépor quería jugar y el Espanyol se dedicó a cortar el ritmo con faltas e interrupciones. El duelo comenzó a despertar con un remate de Pizarro desde la frontal que se marchó desviado. El combinado perico reaccionó con una internada a la espalda de la zaga local que Inês Pereira salvó con un pie prodigioso. Y de área a área. La portera lusa sacó en largo, para que Ainhoa Marín se batiese en duelo con una correosa Caracas que frustró sus intenciones dentro del área. El reloj entró en el tiempo de descuento con tablas y pocas miras de cambiar. Pero cambió. Y lo hizo a lo grande.
Lia, que fue titular, protege la pelota frente a Ainoa Campo en Riazor. / GUS DE LA PAZ
Primero golpearon las catalanas. A Ona Baradad le bastó una finta con el cuerpo para marcharse de Vera tras un saque de banda y superó a una Inês vendida en el uno contra uno. Nubes negras sobre un Riazor que resoplaba de frustración. Hasta que apareció Paula Gutiérrez. La catalana, capitana, se cargó el equipo a la espalda para un último arreón. Superó líneas rivales con una rápida conducción y se asoció con Samara para establecer el 1-1 antes de marcharse a la caseta.
Segunda parte
La reanudación también fue reposada. Como si ninguno de los equipos tuviese prisa, con ataques a cuentagotas que, no obstante, le llegaron al Espanyol para volver a tomar la delantera. Ona centró y Naima, totalmente sola en la frontal del área pequeña, remató a placer para poner el 1-2. Fran Alonso metió pólvora y músculo con Millene y Henar y las grandes ovaciones de la noche fueron para Marín, que se marchó emocionada en el que ha podido ser su último partido como local en Riazor, y para Cris Martínez, que regresó tras un año de baja por maternidad para disputar sus últimos minutos como futbolista profesional ante su gente.
Millene y Pizarro estuvieron a punto de empatar en una jugada de fantasía, Henar lo intentó desde lejos y Cris y Olaya tuvieron sus ocasiones, pero fue Monteagudo quien, tras ser asistida por Martínez, firmó el 2-2. Pasado y presente, pionera y canterana. Dos generaciones de deportivistas que hicieron justicia al encuentro en un último baile de despedida. Un adiós y un agradecimiento a una generación que ascendió y consolidó el proyecto en la élite. La expulsión de Inês sobre la hora, que dio paso a Olaya bajo palos, fue la última anécdota en un punto y aparte que se cerrará definitivamente el próximo domingo en Tenerife (13.00 horas).











