La crisis de combustible ha obligado a la aerolínea marroquí de bandera, Royal Air Maroc (RAM), a la suspensión temporal de varios vuelos con destinos a África y Europa, entre ellos a las ciudades españolas de Barcelona y Málaga. La compañía explica, en un comunicado, que ha tomado medidas para «adaptar su red internacional» ante el «fuerte aumento del precio del queroseno, consecuencia directa de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio» y ante «una disminución de la demanda en ciertas rutas».
Entre las conexiones afectadas figuran los vuelos de Tánger a las ciudades españolas de Barcelona y Málaga, así como los tramos de Marrakech a las francesas Marsella, Lyon y Burdeos, y a la belga Bruselas.
También se han suspendido vuelos entre Casablanca y varios aeropuertos africanos, según la nota difundida por la agencia oficial marroquí MAP. Royal Air Maroc, propiedad del estado marroquí, sigue «muy de cerca la evolución de la situación internacional» para «restablecer gradualmente estas rutas tan pronto como las condiciones operativas y económicas lo permitan», de acuerdo al comunicado.
Royal Air Maroc ha anunciado en concreto la suspensión de 12 rutas a varios destinos africanos y europeos. Las rutas afectadas incluyen las que conectan el centro de operaciones de la aerolínea en Casablanca con Kinshasa, Brazzaville, Yaundé y Libreville, además de los vuelos desde Marrakech a Lyon, Marsella, Burdeos y Bruselas.
Desde la compañía ha indicado que las suspensiones son provisionales y se revisarán en función de los precios del combustible y la demanda del mercado, según informa ‘Africanews’. Royal Air Maroc, además, también ha mencionado una desaceleración de la demanda en ciertas rutas internacionales, lo que le ha llevado al grupo a ajustar temporalmente su red y frecuencias.
El Gobierno español analiza la situación
El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, señaló recientemente que se está monitorizando el «potencial impacto» del conflicto en Oriente Próximo en los billetes de avión, ante el encarecimiento del combustible, y confió en que la Comisión Europea sea «flexible» con el marco de ayudas de Estado para paliar los efectos. Valoró que las medidas gubernamentales han aliviado el impacto del ascenso del precio de la energía, puesto que sin ellas los precios habrían subido «en torno a un 28%» en abril y «gracias a las medidas han aumentado menos de la mitad».
Cuerpo reconoció que el Gobierno monitoriza el precio de los billetes de avión, ante el encarecimiento del queroseno y la posibilidad de que las compañías aéreas tengan que comprarlo a un precio mucho mayor por la guerra afectando al turismo. El ministro resaltó que España está «en mejor posición, con mayor acceso a refino y queroseno». Pero las aerolíneas deben comprar el queroseno en el aeropuerto base de cada avión.















