Este martes 19 de mayo, el juez José Luis Calama imputó a José Luis Rodríguez Zapatero por los delitos de tráfico de influencias y blanqueo de capitales.
Según el auto del magistrado de la Audiencia Nacional, el expresidente del Gobierno era el líder de una red que cobró comisiones a cambio de realizar gestiones para empresas ante el Gobierno y por intermediar en negocios de oro y petróleo.
En definitiva, Zapatero quiso cobrar sin ser comisionista como José Luis Ábalos y sin ser ‘lobista’ como el que fuera su mano derecha José Blanco.
Zapatero intentó mantener esa imagen pública de hombre bueno, de activista en defensa de los Derechos Humanos.
Sin embargo, según la investigación de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF), montó una estructura societaria para facturar sus comisiones por sus trabajos como ‘lobista’.
‘Lobistas’ – comisionistas
El auto, además, deja abiertas nuevas líneas de investigación. Entre ellas, y la más importante, el papel de Zapatero como intermediario obligatorio para la compraventa de petróleo con los regímenes de Venezuela y China.
Zapatero, Ábalos y Blanco representan el negocio alrededor del Gobierno de Pedro Sánchez. Cada uno de una forma diferente, pero al final todos con el mismo objetivo: influir en decisiones del Ejecutivo para ganar dinero.
Las malas formas de Ábalos con cobros en efectivo como los declarados por Aldama y el pago de prostitutas nada tienen que ver con la influencia de traje y corbata ejercida por Blanco o con la estructura oculta supuestamente montada por Zapatero.
Los rescates de Plus Ultra y Air Europa reflejan la verdadera guerra en el PSOE durante los años 2020 y 2021: ‘lobistas’ contra comisionistas.
Por un lado, el negocio lícito de Blanco y las maniobras en la sombra de Zapatero como líder espiritual del PSOE y, por otro, Ábalos y Koldo cobrando supuestamente mordidas a cambio de contratos públicos.
En medio aparece Víctor de Aldama, el empresario al que ‘fichó’ Ábalos para hacer de intermediario de sus negocios.
Aldama era una pieza clave por su estrecha relación con Delcy Rodríguez, vicepresidenta en aquel momento de Venezuela.
Sin embargo, tanto Ábalos como Aldama fueron apartados en 2021 por la pujanza de un Zapatero que se convirtió en el único interlocutor válido entre el chavismo y el Gobierno de Pedro Sánchez.
El auto del juez Calama refleja cómo Plus Ultra llegó a ‘contratar’ las dos vías: la del llamado «Grupo Zapatero» y la del comisionista Ábalos.
Al final, según concluye el magistrado, se impuso la vía Zapatero y su estructura, con su amigo inseparable Julio Martínez Martínez, se quedó con la gran comisión de Plus Ultra por el rescate de 53 millones de euros dado por el Gobierno.
ZP, ‘el Bueno’
Zapatero era ‘el bueno’ en los negocios alrededor del Gobierno de Pedro Sánchez. Era el socialista modelo: expresidente y líder espiritual del partido.
A pesar de que la relación de Sánchez con Zapatero se había roto por completo en las elecciones primarias de 2017, el expresidente se convirtió en el faro del ‘sanchismo’ tras la moción de censura a Mariano Rajoy.
Para Zapatero no era concebible ser un burdo comisionista como Ábalos. Por ello, a principios de 2020, da el paso de convertirse oficialmente en ‘lobista’.
Sin embargo, las reticencias éticas del expresidente a ser el dueño de un lobby le hace tomar la peor de las decisiones: estar a la sombra de una estructura societaria opaca con vinculaciones en Venezuela, China y Emiratos Árabes Unidos.
El 10 de febrero de 2020 se constituye la sociedad Análisis Relevante SL. Esta empresa es la clave de la imputación de Zapatero.
Su amigo Julio Martínez Martínez aparece como administrador único para facturar las gestiones del expresidente. No hay trabajadores ni se registra oficialmente como lobby.
Es decir, según el juez se monta una sociedad para facturar trabajos falsos y dar apariencia de legalidad al cobro de comisiones por parte del «Grupo Zapatero».
La UDEF sitúa a Zapatero en la toma de decisiones de la empresa. De hecho, constata su presencia en un chat de WhatsApp llamado «AR».
El grupo de WhatsApp está creado por Sergio Sánchez, socio de Análisis Relevante y actual director de Relaciones Institucionales de Movistar+.
También destaca la presencia en dicho chat de Javier de Paz, histórico hombre vinculado al PSOE y actual presidente de Movistar +.
Según el auto: «Zapatero lleva a cabo participación activa y directa en los canales de organización y comunicación interna de la sociedad Análisis Relevante SL, tal y como se constata a través de un chat grupal, denominado ‘AR'».
Este chat es creado dos meses después de que Análisis Relevante sea dada de alta en el Registro Mercantil. Las conversaciones de dicho grupo de WhatsApp están en poder de la UDEF y han servido para constatar la participación directa de Zapatero en las decisiones de la empresa.
Zapatero quiso mantener públicamente su imagen de consultor externo para empresas. De hecho, mantuvo una colaboración laboral con otros lobbys como Kreab.
Sin embargo, el expresidente, según la UDEF, ocultó su participación en las empresas de Julio Martínez.
Si Zapatero hubiera decidido crear un lobby y registrarlo legalmente, no hubiera cometido un presunto delito de tráfico de influencias.
Pero no lo hizo, y se mantuvo en la sombra para seguir proyectando esa imagen de líder espiritual del PSOE, activista e interlocutor internacional con el chavismo.
Ábalos, ‘el Feo’
En la película de la corrupción socialista, Ábalos eligió ser ‘el Feo’. El entonces ministro de Transportes eligió la corrupción pura y dura: cobro de comisiones en efectivo a empresas a cambio de influencia y contratos públicos.
Sin estructura societaria ni negocios intermedios que dieran apariencia de legalidad a su incremento patrimonial.
Ábalos eligió la corrupción de otra época: la de las bolsas de dinero, la de las prostitutas o la de casas pagadas por empresarios.
Tampoco tenía un gran equipo detrás. Su hombre de confianza era Koldo García, un hombre rudo y sin formación.
Las malas formas de Koldo dejaron una ristra de pruebas que facilitó el trabajo de la investigación a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.
Ábalos también utilizó a Aldama o al constructor José Ruz para lograr esas mordidas que pagaran los grandes dispendios que realizaba en su vida personal: viajes, pago a prostitutas, fiestas…
El negocio de Ábalos y Koldo confrontó directamente con el de los ‘lobistas’. Los rescates de Plus Ultra y Air Europa son un buen ejemplo de ello, pero también otros.
Por ejemplo, Air Europa recurrió a Zapatero para cobrar la deuda de 205 millones de dólares que tenía el chavismo con la compañía aérea de los Hidalgo.
Es lógico pensar que, si Air Europa firmó un contrato a éxito con Aldama por el que le pagaría 4,6 millones de euros si lograba que el Gobierno de Nicolás Maduro hiciera frente a la deuda, Zapatero también cobraría por esa misma función.
El negocio de Ábalos con Venezuela fue, por tanto, uno de los motivos por los que los ‘lobistas’ le bajaron el dedo y comenzaron a airear en Moncloa su disoluta vida personal que provocaría su cese en julio de 2021.
Blanco, ‘el Listo’
En la guerra ‘empresarial’ por los negocios vinculados al PSOE hay un claro ganador: José Blanco.
El exministro de Fomento tejió una gran red de influencia y facturó millones de euros durante los últimos años con su empresa Acento.
Un lobby completamente legal, inscrito en el registro de grupos de presión y que tenía una estructura empresarial seria.
Blanco siempre fue el más ‘zapaterista’, el leal colaborador del expresidente desde sus inicios hasta el final de su carrera política.
Para Zapatero, Blanco siempre fue un hombre válido, inteligente y honesto.
Así lo demostró en un mitin en Lugo el 1 de noviembre de 2011, cuando Blanco fue imputado en el caso Campeón.
Zapatero afirmó entonces que prevalecería «la verdad sobre la mentira».
«Quiero decirles a los padres de Pepe Blanco que tienen un hijo honesto, cabal y ejemplar«, dijo el entonces presidente sobre el que había sido su mano derecha en el Gobierno y en el PSOE.
Blanco reconoció en ruedas de prensa previas que Zapatero le telefoneaba y le enviaba mensajes «todos los días» para transmitirle su ánimo y apoyo político ante la gravedad de las acusaciones.
El ‘lobista’ Blanco estaba siendo investigado por haber cobrado una presunta mordida del empresario Jorge Dorribo, que había sido detenido en mayo de 2011 en una operación de blanqueo de capitales.
Según la versión de Dorribo, sobornó a Blanco a cambio de gestiones en el Ministerio de Fomento para favorecerle.
Ambos se habrían entrevistado en una gasolinera de la A-6. Allí mismo, Dorribo habría pagado 200.000 euros al primo de Blanco.
Sin embargo, la investigación contra Blanco fue archivada posteriormente por el Tribunal Supremo en el año 2013 al no encontrarse pruebas del delito de tráfico de influencias.
Años después, en 2019, Pepe Blanco crea la consultora Acento junto al exministro popular Alfonso Alonso.
Durante los últimos seis años, Blanco ha representado a importantes empresas como Huawei para defender sus intereses ante el Gobierno de España.
Acento se convirtió en una máquina de contar billetes, debido a la estrecha relación de Blanco con el Gobierno de Pedro Sánchez.
De hecho, Ábalos formó su equipo en el Ministerio de Transportes con hombres y mujeres que tenían una estrecha relación con Blanco como Sergio Vázquez (primer jefe de Gabinete), Ricardo Mar (director de Relaciones Institucionales y posterior jefe de Gabinete) o Alfredo Rodríguez (director de Comunicación).
Ábalos ha asegurado que nombró presidenta de Adif a Isabel Pardo de Vera, imputada en la Audiencia Nacional, a petición de Pepe Blanco.
Además, el entorno del exministro Ábalos y de Koldo García han deslizado que Blanco utilizó su influencia para lograr contratos públicos para las empresas que representaba.
Tal y como publicó EL ESPAÑOL, Acento tuvo como cliente a la constructora Grupo Puentes.
El lobby de Blanco habría intermediado para que el Gobierno de China se hiciera con esta constructora gallega a través de China Road and Bridge Corporation (CRBC).
Blanco, con la coartada de ser un lobby, realizó todo tipo de gestiones para sus clientes ante la Administración. Muchas de ellas con éxito, lo que le supuso millonarias ganancias.
Acento llegó a superar los 10 millones de facturación en el año 2024.
Es decir, Blanco fue más listo que Zapatero, ya que al tener un negocio completamente lícito evitó el tráfico de influencias con sus gestiones.
La agenda de Koldo demuestra que Blanco se reunió con el ejecutor del comisionista Ábalos en al menos ocho ocasiones, tal y como desveló en exclusiva EL ESPAÑOL en junio de 2024.
El éxito empresarial de Blanco se ha colmado con la venta de Acento a Havas en una operación valorada en 30 millones de euros.
Además, Blanco continuará ligado a Acento como CEO para seguir incrementando el dinero en su cuenta corriente.
Acento es el negocio que siempre quiso hacer Zapatero, pero sin dar la cara y sin perder su aura de hombre bueno.











