Las fuertes subidas de la energía tras el estallido del conflicto en Oriente Medio pillan al Greater Tortue Ahmeyim (GTA) operando ya a plena capacidad. El doble yacimiento de gas situado en la frontera marítima entre Mauritania y Senegal, el proyecto offshore más ambicioso en la historia de África, prevé duplicar sus exportaciones hasta alcanzar los 36 cargamentos este año. Fue desarrollado por BP, también operador de las instalaciones, junto a Kosmos Energy, Société des Petroles du Senegal (Petrosen) y Société Mauritanienne des Hydrocarbures. La planta flotante construida sobre los pozos a unos 40 kilómetros de la costa tiene capacidad para producir 2,5 millones de toneladas de gas natural licuado al año. Lo que no se saca mediante buques, se envía por gasoducto submarino hasta los dos países para su consumo interno.
Mapa de ubicación del GTA frente a las costas de Senegal y Mauritania. / BP
«En los últimos años, la búsqueda de nuevas reservas de energía marina no renovable se ha expandido en África, particularmente en su región occidental», recuerda el equipo internacional de investigación liderado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) que acaba de publicar el estudio «que evalúa de forma integral los impactos ambientales y sociales asociados a la emergente industria del gas en alta mar en África occidental», particularmente del GTA. Esta zona reúne «diversos tipos de hábitats», como cañones, colinas, montes submarinos, estuarios y manglares y arrecifes de coral de agua fría, uno de ellos cerca del corredor del oleoducto; y forma parte de una ruta migratoria «vital» para mamíferos marinos, aves y tortugas.
Los científicos han puesto la lupa sobre las cuatro fases del proyecto: exploración, construcción, explotación y el futuro desmantelamiento. «Los resultados señalan que el ruido submarino, especialmente durante la construcción, y el riesgo de vertido de compuestos contaminantes durante la fase de explotación, son las principales presiones ambientales para la fauna», resaltan.

Greater Tortue Ahmeyim, durante la fase de obras. / FDV
La explotación del gas es un nuevo sector que compite por espacio con las demás actividades presentes en la zona, especialmente la pesca. Es la principal afectada «debido a la pérdida de zonas de pesca y la atracción de ciertas especies alrededor de las instalaciones de GTA». La prohibición de pescar en los alrededores, con un radio de 500 metros para el área de exclusión, «obliga a los pescadores a desplazarse más lejos de lo habitual para pescar, lo que se traduce en un mayor consumo de combustible y una menor tasa de captura». «Las mujeres que se dedican al procesamiento del pescado vieron disminuir sus ingresos», resalta el análisis, que alerta de que la combinación de ambos efectos provoca «un impacto negativo tanto para Senegal como para Mauritania y afecta a los medios de subsistencia de las comunidades locales».
Efectos y más medidas
«El proyecto GTA, al ser en parte responsable de la escasez de productos pesqueros, también ha contribuido al desempleo y podría conducir inevitablemente a la migración clandestina de las personas más afectadas hacia Europa», sostienen los científicos. Además, cuando deje de operar, parte de la infraestructura seguirá en pie, «lo que supone una amenaza para los sectores pesquero y marítimo». La otra cara es el papel de las instalaciones como «arrecifes artificiales» para varias especies tanto mientras estén en funcionamiento como después.
Además de implementar nuevas medidas de protección, el grupo de expertos apela a asegurar la disponibilidad en tiempo real de las condiciones meteorológicas para proteger mejor las infraestructuras; garantizar el mantenimiento regular de pozos y oleoductos; fortalecer la coordinación entre ambos países; y, pensando en la pesca, sobre todo la artesanal, ampliar la zona de amortiguación y negociar caladeros compartidos a ambos lados de la frontera entre Senegal y Mauritania.
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