Familiares de los dos hermanos investigados por el asesinato de Francisca Cadenas, la vecina de Hornachos desaparecida en 2017 y cuyos restos óseos fueron hallados el pasado marzo en la casa de los acusados, están citados a declarar este viernes ante el juez de Villafranca de los Barros al frente de la investigación.
También está previsto, según recoge Efe, que comparezcan en sede judicial varios agentes que participaron en la investigación policial. La recogida de pruebas testificales continuará el próximo 18 de junio dentro de la instrucción, que todavía permanece abierta y pendiente de nuevas pruebas periciales y forenses.
Los restos óseos de Francisca Cadenas se encuentran actualmente en Madrid, donde el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses y el equipo antropológico trabajan en distintos informes periciales que todavía no han concluido.
Una vez finalicen estos estudios, los restos podrán ser analizados también por el perito de la acusación particular, en manos de la abogada Verónica Guerrero, cuya solicitud ya ha sido autorizada por el juez. Es el experto que ya realizó un informe en el caso de Manuela Chavero, en el que la letrada también representaba a sus familiares.
Además, se está a la espera de nuevas pruebas y del resultado de los volcados de los teléfonos móviles realizados por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.
Entre otras actuaciones previstas, está la reconstrucción de los hechos en Hornachos y una nueva declaración de los dos hermanos detenidos por asesinato, aún sin fechas a la espera del avance de la instrucción.
En esta misma sede judicial, ya declararon el pasado 14 de marzo los dos hermanos, Julián y Manuel G., investigados por el asesinato de Francisca Cadenas, y los tres hijos y el viudo de la víctima lo hicieron un mes después.
También han comparecido ya ante el juez en calidad de testigos las tres últimas personas que vieron a Francisca Cadenas con vida en la calle la noche de su desaparición – el matrimonio formado por Antonio y Adelaida, de cuya hija cuidaba la víctima, y el temporero Carlos Manuel Guzmán, que se cruzó con ella en el callejón donde se le perdió la pista-, varios vecinos de la familia Meneses Cadenas, así como y el primer guardia civil que accedió a la vivienda de los investigados en mayo de 2017.













