Un hombre de 58 años ha muerto esta tarde al explotar un bidón de gasolina en una finca en Pollença (Mallorca). Según las primeras informaciones, la víctima estaba cortando el recipiente con una sierra radial cuando se ha producido la deflagración. La máquina ha salido disparada y le ha causado heridas muy graves en la cabeza. Además, la explosión le ha provocado importantes quemaduras en las piernas. Los efectivos sanitarios, que han llegado al lugar en helicóptero, solo han podido confirmar su fallecimiento. La Guardia Civil ha abierto una investigación sobre este accidente laboral.
Los hechos, según ha informado el Ib-Salut, han ocurrido hacia las dos y media de la tarde en la finca de Ariant. Varias llamadas han alertado a los servicios de emergencias de que se había producido un grave accidente. Un motorista de la Policía Local de Pollença ha sido el primero en llegar al lugar del accidente y ha comprobado que la víctima estaba inconsciente pero respiraba. El 061 ha movilizado tres ambulancias y un helicóptero medicalizado.
Los efectivos sanitarios han descendido desde la aeronave, ya que se trata de un lugar de muy difícil acceso. Han comprobado que la víctima presentaba un corte muy grave en la cabeza y quemaduras de segundo y tercer grado en las piernas. Estaba ya en parada cardiorrespiratoria y los médicos han certificado que sus lesiones eran incompatibles con la vida, por lo que no han podido más que confirrmar su muerte.
Patrullas de la Guardia Civil, que ha asumido la investigación, se han desplazado también al lugar del siniestro. Las primeras pesquisas apuntan a que la víctima estaba cortando con una sierra radial la tapa de un bidón de gasolina. Al parecer, el recipiente no contenía líquido, pero se habían acumulado gases del combustible, por lo que se ha producido una explosión. El hombre, un herrero vecino de Pollença, estaba acompañado de un joven de 18 años que ha dado la voz de alerta. Los dos estaban trabajando para una empresa en labores de mantenimiento de la finca.
La finca de Ariant está situada a unos cinco kilómetros de Pollença en dirección a Lluc. Tiene unas 1.000 hectáreas y está gestionada desde el año 2012 por la Fundación Vida Silvestre Mediterránea (FVSM), que la recibió en donación tras su labor para la conservación del buitre negro que la Black Vulture Conservation Foundation (BVCF) había llevado a cabo desde 1987.
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