Tras la pandemia y la guerra en Ucrania, Europa parece ser cada vez más consciente de la importancia de alcanzar cierta autonomía en la generación de recursos. De ellos, los llamados minerales críticos están llamados a ser, a juicio del sector, una pieza clave para el futuro industrial de buena parte del país. En el II Foro del Noroeste, Nuria Menéndez, directora general de Orovalle y CFO (directora financiera) de Orvana, junto a Pablo Marco-Gardoqui, que es director general del Grupo Minersa, señalaron que, ahora, el “gran reto” para las empresas es lograr la “determinación política” que permita impulsar nuevos proyectos y mantener las explotaciones ya existentes.
Los dos expertos, ponentes de una charla que se tituló “Recursos para la autonomía europea” y que moderó Yago González, periodista de LA NUEVA ESPAÑA, coincidieron en la idea de que, a nivel social, existe todavía un cierto “desconocimiento” sobre la importancia de explotar recursos críticos y no depender siempre de terceros. Ambos, no obstante, defendieron también que ya ha habido avances. “Somos más conscientes de que el aprovisionamiento de materias es la base de la actividad industrial y de que somos aún muy dependientes de otras regiones como China o Sudáfrica”, explicó Menéndez. “Estamos ante un cambio de tendencia. Hace cinco o diez años era inimaginable hablar de minería más allá de la reconversión del carbón”, completó Marco-Gardoqui.
Esa concienciación social, sin embargo, aún tiene margen de mejora. A juicio del responsable de Minersa, parte del discurso sobre el sector minero actual es incorrecto. “Me molesta cuando se les da voz a determinados colectivos ecologistas más radicales que hablan sin una base técnica. Eso hace mucho daño; alimenta la falsa imagen de la minería como una industria peligrosa, contaminante, casposa”, lamentó. El experto cree también que el caso de su empresa, líder en la producción de espato flúor, un producto más bien desconocido pero “muy necesario”, es un buen ejemplo de cómo el propio sector tiene aún “la labor pendiente” de “explicar qué hace y para qué”.
Porque la realidad, aseguró Menéndez, es que la minería moderna está hoy “extremadamente regulada”. “La sostenibilidad forma parte del compromiso. Tenemos la obligación de adecuar nuestros procesos industriales y el mercado nos exige continuamente revisarnos en materia de seguridad”, aseguró la experta, que añadió: “Somos una empresa cotizada, y los inversores valoran las empresas en los mercados en función de la información que se les traslade en materia medioambiental”. “Hoy no existe un proyecto minero en Europa que no sea sostenible de la misma manera que no existe un proyecto minero que no sea rentable. No es un cliché ni un eslogan: la sostenibilidad y la seguridad son un elemento intrínseco del sector hoy en día”, completó, por su parte, Marco-Gardoqui.
Tras ese cambio de mentalidad en Europa respecto a su autonomía, llegó también una regulación específica, aprobada en 2024, para explotar estos recursos críticos. Y el sector lo celebra, pero con matices. “Esa regulación nos ha dado una hoja de ruta, un marco, pero aún no se ha integrado. La complejidad administrativa a nivel nacional y comunitario hace muy complejo desarrollar proyectos ya activos y generar nuevas oportunidades de inversión”, explicó la responsable de Orovalle. “La concienciación ha cambiado, pero falta la determinación política de poner en marcha y facilitar proyectos propios”, completó el director general de Minersa.
El Noroeste, por lo demás, tiene a juicio de estos dos expertos dos bazas a su favor. La primera la contó Menéndez, que explicó que el territorio puede ser “un gran yacimiento” porque reúne “todos los elementos necesarios para construir industria”. “Solo falta aterrizar esa regulación que ya ha puesto los pilares”, aseguró la responsable de Orovalle, que destacó también que la evolución positiva del precio de los metales está blindando la rentabilidad de proyectos como el de su empresa en Asturias.
La segunda ventaja la detalló Marco-Gardoqui, que, si bien lamentó la pérdida de fuerza en Europa en el sector minero, destacó también que “el arraigo y el carácter familiar de muchas empresas mineras” en zonas como el Noroeste español hace que sus responsables cuenten con un “compromiso a largo plazo” hacia sus proyectos, algo que a su juicio es “garantía de éxito” y de estabilidad.











