El centro penitenciario de Fontcalent en Alicante volvió a vivir este lunes una jornada de tensión después de que un interno protagonizara varios altercados violentos que se saldaron con dos trabajadores penitenciarios lesionados. Los hechos ocurridos en Alicante Cumplimiento han sido denunciados por los sindicatos «Tu abandono me puede matar» (TAMPM) y ACAIP-UGT, que advierten de un aumento de la conflictividad en el centro y reclaman medidas urgentes a Instituciones Penitenciarias.
Según las organizaciones sindicales, el primer incidente se produjo tras el turno de comida, cuando el interno se negó a obedecer la orden de regresar a su celda para el cierre reglamentario. Ante su actitud desafiante, los funcionarios tuvieron que intervenir para restablecer el orden, momento en el que uno de los trabajadores resultó lesionado.
La situación volvió a agravarse horas más tarde, cuando el mismo interno rechazó ser trasladado a otro centro penitenciario, una medida que, según TAMPM, ya había sido acordada previamente por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. Al comunicarle el traslado, el recluso se negó a acatar la orden y opuso una fuerte resistencia. De acuerdo con ACAIP-UGT, el interno llegó a abalanzarse sobre los funcionarios, propinando patadas y puñetazos durante la intervención.
Internos más peligrosos
Los sindicatos subrayan que el agresor pertenece al departamento de multirreincidentes de Fontcalent, donde se encuentran algunos de los internos considerados más peligrosos del centro. En este sentido, TAMPM denuncia que la masificación de la prisión y la falta de una clasificación efectiva por perfiles están convirtiendo el establecimiento penitenciario en una “olla a presión”, con riesgos tanto para los trabajadores como para la población reclusa.
ACAIP-UGT, por su parte, insiste en que lo ocurrido no constituye un hecho aislado, sino un nuevo síntoma del deterioro de la convivencia y de la seguridad en la prisión alicantina. La organización atribuye esta escalada de violencia a la sobrepoblación, la falta de medios materiales y personales y la debilidad del régimen disciplinario.
Ambos sindicatos han puesto en valor la actuación de los funcionarios que intervinieron en los altercados, destacando que su profesionalidad y experiencia evitaron que los hechos derivaran en consecuencias más graves. Al mismo tiempo, han trasladado su apoyo a los trabajadores lesionados y al conjunto de la plantilla.
Ante lo sucedido, ACAIP-UGT y TAMPM reclaman un incremento inmediato de personal, más recursos materiales, medidas para reducir la saturación del centro y el reconocimiento legal de los funcionarios de prisiones como agentes de la autoridad. También insisten en que el colectivo debe ser considerado profesión de riesgo, al estar expuesto a diario a agresiones físicas y verbales durante el desempeño de sus funciones.
TAMPM vuelve a calificar de «imperdonable» que, tras años de intensas luchas y promesas incumplidas, el personal penitenciario siga sin ser reconocido legalmente como agente de la autoridad. «Esta histórica reivindicación dotaría a los funcionarios de un respaldo jurídico fundamental a la hora de afrontar el principio de veracidad en sus informes y una mayor protección legal frente a las agresiones físicas y verbales que sufren a diario».
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