A su regreso de Pekín, ¿hacia dónde apuntará Donald Trump? La visita al gigante asiático ha puesto de manifiesto que el mundo tiene dos grandes potencias que si se respetan, aunque sea bajo sospecha, a todos nos irá mejor. En este viaje hemos visualizado por primera vez como el poder americano y el chino están parejos. Hemos comprobado que hay recelo, pero al tiempo la prudencia de un líder desbocado como Trump, haciendo algo tan inusual en él como medir sus palabras y gestos. Parecía como en las películas de Francis Ford Coppola cuando los rivales rinden pleitesía al padrino sin saber muy bien si el choque de manos será el inicio de un periodo de colaboración o de confrontación. La duda está en Taiwán.
Enzarzado en Irán, Trump necesita a China y no tiene mucho que ofrecerle. Xi Jinping, en cambio, lo ha dejado muy claro, el precio de la estabilidad es Taiwán. Ese es hoy por hoy el único escenario posible de batalla directa entre las dos potencias. Si en el terreno económico y el tecnológico la carrera entre ambas empieza a igualarse, en el aspecto militar la inversión de EE UU es incomparablemente mayor, pero aún así ¿Se atrevería Donald Trump a desafiar a Xi Jinping por las armas? La batalla entre padrinos sería un suicidio. El precio es dejar de animar a Taiwán y la pelota ha pasado al tejado de la Casa Blanca, ¿Permitirá una nueva venta de armas mil millonarias a la isla? Para EE UU Taiwán es importante, pero no es vital. Es el primer productor mundial de semiconductores para la industria tecnológica, pero políticamente el control del pacífico depende más de Corea del Sur, Filipinas y Japón. Lo inteligente sería apoyar a estos aliados y que sean ellos quienes frenen a China con la amenaza militar, mientras EE UU desarrolla una estrategia de contención evitando una declaración de independencia unilateral de Taiwán. Contención a cambio de un apoyo más modesto. Si China ha de jugar un papel para que los ayatolas de Irán firmen la paz, ese es el precio para un acuerdo y de paso para abrir un periodo de estabilidad que ya nos conviene.
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