una herencia marcada por la esclavitud

En Las Palmas de Gran Canaria del siglo XVIII, la vida cotidiana se desarrollaba en un mundo donde la esclavitud formaba parte visible del entramado doméstico y económico. No era una realidad apartada ni excepcional, sino integrada en casas, haciendas y cortijos donde amos y personas esclavizadas compartían espacios, rutinas y, aunque de forma profundamente desigual, también destinos.

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