Tras el experimento sobre bioluminiscencia marina, Marron volvió a dejar boquiabierta a CarolinaMarín en El Hormiguero con una demostración tan sencilla como sorprendente: conseguir que unas cabezas de cerilla quemadas fueran atraídas por un imán.
A simple vista, las cerillas parecen objetos completamente ajenos al magnetismo. Sin embargo, el experimento demostró que, tras quemarse parcialmente, esconden propiedades magnéticas invisibles. Antes de arder, la atracción hacia el imán es prácticamente inexistente porque el hierro presente en la mezcla química de la cerilla permanece ligado a otros compuestos.
Pero todo cambia después de la combustión. Al quemarse la madera y otros materiales combustibles, quedan pequeñas partículas de hierro o magnetita (Fe₃O₄), un material ferromagnético que sí responde claramente a los campos magnéticos. Así, al acercar un imán, las cabezas de las cerillas comenzaron a moverse y adherirse a él ante la sorpresa de la deportista y del público.
Con este sencillo experimento, Marron mostró cómo objetos cotidianos pueden esconder propiedades científicas inesperadas y cómo la química de los materiales está estrechamente relacionada con fenómenos físicos como el magnetismo.












