CRISIS CUBA | Cuba teme que todo siga igual o empeore después de la visita del jefe de la CIA a La Habana

«Ya veremos, tenemos mucho de qué hablar sobre Cuba«, dijo escuetamente Donald Trump en las últimas horas. Apenas se limitó a decir que la isla «necesita ayuda». Su contención retórica, después de semanas de jactancias de conquistador y amenazas sin precedentes, parece obedecer a un breve tiempo de espera abierto tras la sorpresiva presencia en La Habana del jefe de la CIA, John Ratcliffe. Trump ha expresado su satisfacción con el modo en que Marco Rubio, un hijo de inmigrantes cubanos, conduce la política de Washington hacia la isla. «Es una nación totalmente fallida«, se ha limitado a decir en su estilo descalificador. Los efectos de la visita de Ratcliffe, donde se reunió con el nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, y otras autoridades, son por el momento difuso Se habló de un claro pliego de exigencias de Washington centrado en la reforma política por encima de la económica, que las autoridades ya habían anunciado. Los anfitriones fueron cautos en las respuestas oficiales: negaron que la isla sea un refugio de enemigos de EEUU y manifestaron su interés en colaboraciones en temas de seguridad, migración y narcotráfico. En un hecho novedoso, el Gobierno expresó su conformidad a recibir ayuda humanitaria del país al que responsabiliza de sus pesares.

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