El Ciutat de València, escenario cuyas profundidades afrontan y superan desafíos de alto calibre desde la fuerza, la entrega y el aliento de sus gradas, guarda silencio y vela armas para la que, sin lugar a dudas, será una auténtica batalla por la salvación. Lo hace en silencio, reposando todas sus energías y desde la calma más absoluta después de convertirse en un feudo inexpunable para sus rivales. Paciente, sereno y, sobre todo, seguro y esperanzado de que el partido contra el Mallorca pasará a la historia más gloriosa de su Levante. El conjunto dirigido por Luís Castro se ha acostumbrado a jugar finales. Así es como se ha ganado el derecho de llegar a la penúltima jornada de liga en una situación que, sin ir más lejos, hubiera firmado cualquier seguidor levantinista cuando la ausencia de resultados positivos azotaban las ilusiones por permanecer en Primera División.
Ahora, la posibilidad es real. La salvación, remota hace escasos meses, está más cerca que nunca. No obstante, hasta alcanzar las 19:00 del domingo, y centrar el foco única y exclusivamente en los tres puntos del Levante contra el Mallorca, las emociones circulan a flor de pie y a alta velocidad entre los granotas. Es inevitable cuando la vida, en forma de salvación, está a 90 minutos de distancia. «Una multitud de emociones. Está siendo increíble. Tienes que hacer tu vida: trabajar, ir a casa, ir al gimnasio, hacer tus cosas… pero, en mi caso, mi cabeza, mi mente y mis pensamientos están focalizados en el domingo. Me voy a la cama y me imagino cómo sería el partido perfecto, la previa… Intento no pensar en lo malo… pero pretendo pensar que todo va a salir bien. Para la gente que lo llevamos dentro, no seré el único que esté pasando así la semana. Llevamos semanas jugando finales, pero, esta semana, te la juegas a un partido«, aseguró en SUPER Raúl Cuello, una de las caras más visibles de Levante Fans con 30 años como abonado a sus espaldas, mientras Roberto Jarque y José Martí, también con décadas y décadas de seguimiento al club de sus amores, se identifican con el manojo de nervios en el que se ha convertido el levantinismo.
«Intentas que no te condicione, que sea un partido más, pero no lo es. Te vas a jugar el 99 por cien de tus aspiraciones esta temporada. Si se gana, tenemos casi los dos pies en Primera. Y si se empata o se pierde, tienes pie y medio en Segunda. Muy nervioso», dijo Roberto, aunque José iluminó la esperanza levantinista convencido de que el domingo será un día grande en Orriols. «Tengo mucha confianza en este equipo, que está con la flecha hacia arriba. Estoy convencido de la victoria. No contemplo otra opción viendo cómo están los dos equipos en estos momentos y lo enchufada que está una plantilla indestructible», pese a que intenta «pensar en otra cosa para no colapsar. Estaría todo el día haciendo cálculos sobre todas las combinaciones posibles«. El Levante, a lo largo de su centenaria existencia, con sus subidas y bajadas, las ha vivido de todos los colores. Los viejos rockeros del coliseo de Orriols saben que su equipo ha pasado por un sinfín de partidos cruciales. A todos les viene a la cabeza Xerez, Lleida, Castellón, Oviedo, Girona, Burgos… pero el del Mallorca irrumpe de lleno en la condición de trascendental. La opinión de Raúl, Roberto y José va prácticamente en la misma línea. «El de Burgos del año pasado en El Plantío quizás era todavía más importante por la viabilidad económica del club. Pero este es vital para nuestro futuro«, dijo José. «Quizá en la historia del Levante, no, pero, en la historia reciente, sí», apuntó Roberto. «Nos jugamos más que estar en Primera. Es poder tener un respiro», señaló Raúl.
Convocado un recibimiento y con el cartel de ‘no hay billetes’ colgado en un Ciutat de València acostumbrado a crear ambientes de gala independientemente de la circunstancia, la afición del Levante calienta motores para generar un clima infernal para el Mallorca y llevar en volandas a los de Luís Castro hacia la victoria. Son el bien más preciado del club y, conscientes de la trascendencia, no fallarán a la cita en un partido donde el Levante no solo deberá dejarse el alma, sino también corregir los errores que, por muy épicas que fueran sus remontadas ante Osasuna y Celta, desestabilizaron los corazones que laten al ritmo de la ilusión que existe en Orriols por quedarse en Primera. «Si salimos como contra Osasuna y Celta nos puede costar caro. Este equipo no puede acostumbrarse al milagro por sistema. Está bien remontar los partidos, pero, normalmente, no te llevas partidos que empiezas perdiendo por uno o por dos goles», comentó Roberto.
Sin embargo, el Levante no estará solo en su batalla frente al Mallorca. Más de 20.000 almas se dejarán la vida por ver a su equipo triunfar sobre el césped. No solo cuando más cerca se sienta de conseguirlo, sino, sobre todo, cuando más lo necesite. La afición, concienciada con la causa, no durará en marcar el primer gol este domingo. «El levantinismo se volcó en el recibimiento de 2023 ante el Alavés y lo que espero es que se vuelque exactamente igual que ese día. Nos dimos cuenta de lo importante que era ascender y ahora tiene que darse cuenta de lo que supone quedarse en Primera. Espero que vengan en masa a recibir a los jugadores y a darles aliento, como toda la temporada. Es imposible que salga mal. Vamos a marcar el primer gol desde fuera para que los jugadores hagan el resto«, dijo Raúl, a la vez que Roberto cree que «un ascenso se vive diferente a una permanencia, pero, aun así, el nivel de ganas que tiene la afición de ayudar y de empujar al equipo ha ido aumentando. Se ha notado en los últimos partidos en casa. Ha sido una auténtica caldera. El Ciutat, en esos partidos, suele estar a la altura de las circunstancias».
Tan concienciado está el seguidor granota, que José Martí, habituado a ir impoluto al coliseo de Orriols, no dudará en cambiar su indumentaria sin renunciar a su elegancia. «No me gusta lo de ir con la camiseta al campo, soy demasiado clásico para ir vestido de deporte a un lugar sagrado; pero, atendiendo al llamamiento del club, habrá que hacerlo y desempolvar la camiseta con el nombre de Ballesteros detrás«. Y es que lo que se vive en el Ciutat «es increíble. Veo gente con mucho sentimiento y eso se va a notar. En los goles hay mucha gente que llora y eso es impagable. Es el mayor valor que tiene este club. El Ciutat este domingo va a reventar y a vivir un ambiente que nunca se ha vivido. Veo a la gente muy mentalizada», señaló Raúl Cuello.









