Mi cabeza, mi mente y mis pensamientos están focalizados en el Mallorca

El Ciutat de València, escenario cuyas profundidades afrontan y superan desafíos de alto calibre desde la fuerza, la entrega y el aliento de sus gradas, guarda silencio y vela armas para la que, sin lugar a dudas, será una auténtica batalla por la salvación. Lo hace en silencio, reposando todas sus energías y desde la calma más absoluta después de convertirse en un feudo inexpunable para sus rivales. Paciente, sereno y, sobre todo, seguro y esperanzado de que el partido contra el Mallorca pasará a la historia más gloriosa de su Levante. El conjunto dirigido por Luís Castro se ha acostumbrado a jugar finales. Así es como se ha ganado el derecho de llegar a la penúltima jornada de liga en una situación que, sin ir más lejos, hubiera firmado cualquier seguidor levantinista cuando la ausencia de resultados positivos azotaban las ilusiones por permanecer en Primera División.

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