Las elecciones andaluzas son la última cita electoral antes del sprint de 2027, con las municipales y autonómicas de mayo y las generales previstas para julio.
Durante el cierre de la campaña andaluza se pudo ver un ensayo del cara a cara que se producirá el próximo año.
Pedro Sánchez celebró el último mitin pasando de puntillas por la agenda andaluza, convirtiéndolo en un acto de autoafirmación.
Fue en Sevilla, con la candidata del PSOE a su lado, María Jesús Montero. Pero su discurso se centró en «los logros» de su Gobierno.
Sánchez quería celebrar que, desde este viernes, ya es el segundo presidente que lleva más tiempo en la Moncloa, tras superar a José María Aznar.
«Casi 3.000 días al frente del gobierno progresista: ¡Menudo cambio le hemos metido al país, para bien, eh!», exclamó.
A partir de ahí, su intervención se convirtió en un repaso de gestión. «Donde había estancamiento, ahora hay crecimiento», defendió Sánchez, que también destacó la gestión de la pandemia, la reforma laboral y el impulso de las energías renovables.
Por la mañana, José Luis Rodríguez Zapatero ya le había cubierto de incienso en un acto en Motril: «Está acertando en todo, en iniciativa política, económica y social».
Y unas horas antes de su acto en Granada, era el propio partido el que publicaba un mensaje en redes sociales para felicitar a Sánchez por convertirse en el segundo presidente con más días dirigiendo el país, tras Felipe González. «Y lo que nos queda por delante», apostillaba.
En el mensaje el PSOE le daba las «gracias» al líder por haber logrado que España «supere los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social», pero también «por la gestión de las emergencias y de las crisis a las que nos hemos tenido que enfrentar», y «por subir el salario mínimo», «apostar por las energías renovables» y «por todos los avances en derechos sociales».
Sánchez, al igual que hizo en el cierre de las elecciones de Castilla y León, trató de asignarse el discurso del patriotismo y reprochó al PP y a Vox que no salieran en defensa de Lamine Yamal tras las críticas del Gobierno de Israel por ondear una bandera de Palestina en los festejos de la Liga.
El acto, celebrado en el sevillano recinto de Fibes, no incluyó referencias a la corrupción, pese a que en ese mismo auditorio el PSOE ungió en 2024 a Santos Cerdán como número tres del partido, ratificándolo como secretario de Organización cuando ya existían sospechas sobre él.
Feijóo recuerda los ERE
Quien sí le recordaba los escándalos que rodean al Gobierno era el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.
Desde Almería, se refirió a la trama de José Luis Ábalos y Koldo García. Ante la acumulación de casos de corrupción y los comportamientos de algunos dirigentes del PSOE con las mujeres, reclamó el voto «a los socialistas enfadados y abochornados» porque, dijo, «ellos también merecen una Andalucía digna y una España mejor».
El presidente de los populares quiso recalcar que la corrupción que hoy aflora no es una excepción. Ahí sacó a relucir el pasado de María Jesús Montero: «Estuvo en el Gobierno de los ERE», que es «el pasado más tenebroso de Andalucía».
Añadió además que en su etapa en el Ejecutivo como ministra de Hacienda mantuvo la misma actitud que en la Junta: «Miró para otro lado en los ERE y con Ábalos». Y criticó la presencia del expresidente Manuel Chaves en primera fila en el cierre de campaña del PSOE: «Sacan a condenados por corrupción a pedir el voto para ella».
También afirmó que Montero «es la vicepresidenta de Adamuz y del apagón, de la financiación autonómica», y concluyó que su balance «es para que no le vote ni el PSOE». La frase provocó el aplauso de la multitud. Una ovación antes de una meta volante que puede decidir quién llegará mejor posicionado a 2027.














