El que fuera jefe de la Sección Primera de la UDEF José Manuel Álvarez Luna ha declarado en el juicio de Kitchen que el inspector de dirigió las pesquisas policiales del casos Gürtel y de la caja ‘b’ del PP, Manuel Morocho, discrepaba con las modificaciones en los informes que sus jefes le proponían: «No tuvimos ningún conflicto, simplemente las opiniones que pudiéramos darle, pero él no estaba de acuerdo», ha reconocido este ex mando policial, que después ha afirmado en que el inspector «tenía la última palabra» y que no le impusieron que borrara los nombres de Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal: «Nunca», ha dicho.
«La responsabilidad es del que firma», ha insistido Álvarez Luna, uno de los jefe policiales señalados por el propio Morocho en su declaración como los que habrían promovido continuos cambios en los oficios policiales que le encargaba el instructor de los casos Gürtel y papeles de Bárcenas, Pablo Ruz. Sin embargo, este agente jubilado ha reconocido que el Grupo de la UDEF 21 el encargo de los casos de corrupción del PP, no estaba a su cargo.
En otro momento de su declaración, este exjefe de la UDEF ha definido a Morocho como «un buen profesional«, para después resaltar que tenía «un carácter fuerte también», y que por eso, apuntó, si las personas que trabajaban en el Grupo 21 de la UDEF «si había una plaza la pedían. Hay gente que pidió directamente por concurso de méritos». Después ha negado haber desmantelado esta unidad, pero ha reconocido que los agentes no fueron reemplazados de forma inmediata: «No directamente, porque lo que no podemos es desmantelar el resto».
Abogado de Podemos
Poco después, interpelado por el abogado de Podemos Jaime Montero Román, Álvarez Luna ha especificado que al decir que Morocho tenía un carácter fuerte se refería a que este defendía «sus investigaciones. Es lógico y normal», y que la relación con sus funcionarios era «más seca» y que no tenía «una relación tan fluida».
Ha reconocido, también, que en plena investigación de ambos casos de corrupción propusieron a Morocho, «para que se relajara un poco», le propusieron que hiciera un viaje al extranjero, para elaborar un informe sobre la piratería: «Era profesional y terminas teniendo una sensación de.. y necesitas… En cualquier sitio que le pusiéramos podría dar buen servicio, y el Supremo lo pidió que fuera a unas reuniones a un país, y fue a esas reuniones, se le mandó ir, ha asegurado, para después resaltar que Morocho «no dijo que no».
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