El día que Las Palmas no supo defender lo suyo

La historia tiene una forma curiosa de proyectar sus ecos sobre el presente. A veces, un episodio lejano —como aquel amanecer del 2 de enero de 1492, en el que Boabdil abandonó Granada bajo la mirada implacable de su madre, Aisha— parece iluminar situaciones actuales con una claridad inesperada. La célebre frase, convertida en leyenda popular —«Llora como mujer lo que no supiste defender como hombre»—, nacida entre la pérdida y el reproche, ha sobrevivido siglos porque señala una verdad incómoda: hay derrotas que no vienen impuestas, sino permitidas.

Fuente