La situación en el buque Hondius es compleja. Uno de los pasajeros, el estadounidense Jake Rosemarin, ha expresado entre lágrimas su deseo de «volver cuanto antes a casa». A pesar de la tensión, un correo electrónico desde el barco confirma que los pasajeros «se encuentran todos bien, con buena actitud» y siguen medidas de seguridad como la distancia social y el uso de mascarillas, con las zonas comunes interiores cerradas.
Para arrojar luz sobre esta situación sin precedentes, Jorge Bustos ha entrevistado a Nacho de Blas, veterinario y epidemiólogo de la Universidad de Zaragoza, en ‘Herrera en COPE‘. El experto ha analizado la principal hipótesis de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que apunta a que el virus entró en el barco a través de un matrimonio que había viajado por Argentina, donde hay varios brotes registrados.
La transmisión persona a persona, principal sospecha
De Blas considera esta hipótesis «la más factible». Sin embargo, señala que «tampoco hay una historia clínica publicada acerca de las actividades previas de los pasajeros». La duda reside en que en la Patagonia hay casos recurrentes de hantavirus, concretamente del virus Andes, que es el único del que se sabe que se transmite de persona a persona.
La sospecha de contagio a bordo se ha intensificado después de que dos tripulantes se infectaran cinco semanas después de zarpar de Argentina y de que un médico del barco se encuentre grave. «Si el médico está muy mal, como realmente está, es porque se ha contagiado no atendiendo a los roedores, sino atendiendo a los pacientes», lo que da peso a la teoría de la transmisión persona a persona.
El MV Hondius, fondeado en aguas de Cabo Verde
El epidemiólogo recuerda un precedente clave: «en el brote que hubo en el 96 del virus Andes en Argentina, es cuando se notifica por primera vez que hay transmisión en un hantavirus entre personas». En aquel caso, fue el personal médico el que se infectó. No obstante, aporta una buena noticia: la transmisión no es exponencial como la del covid-19, ya que no se observó transmisión de los segundos infectados a terceros.
Nacho de Blas explica qué hace tan letal a este virus. A diferencia de los hantavirus del viejo mundo, los del nuevo mundo causan un grave problema pulmonar. «Se produce un fuerte edema pulmonar, cae bruscamente la tensión arterial, el pulmón colapsa y el corazón no puede abastecer la demanda, y hay un fallo cardíaco generalizado«, detalla. Según el experto, «la muerte puede producirse en horas, puede ser muy brusca y muy repentina», sobre todo en personas mayores o con patologías previas.

El logo de la compañía Oceanwide Expeditions que opera el MV Hondius
Canarias, base de la evacuación sanitaria
Sobre la evacuación sanitaria y la elección de Canarias como base, que ha generado malestar en el presidente autonómico, De Blas cree que es una opción «menos inquietante» de lo que parece. Sostiene que las islas tienen «mejores conexiones aéreas con el continente» y más capacidad para aviones medicalizados de menor rango de vuelo.
El experto reconoce que «se está improvisando mucho» en esta crisis. El motivo es claro, y él mismo lo sentencia: «es la primera vez que se tiene un brote de hantavirus en un barco». Esta situación inédita obliga a desarrollar los protocolos sobre la marcha.
Los próximos pasos dependen de un dato crucial: confirmar si se trata del virus Andes. «Si se confirma o se descarta, el escenario epidemiológico cambiaría completamente», explica De Blas. Si es la cepa Andes, la transmisión persona a persona está confirmada y las medidas actuales deben mantenerse. Si no, el protocolo podría relajarse, aunque el experto llama a la calma y concluye que, en principio, «se puede estar bastante tranquilo».














