Jordi Cruz no se muerde la lengua. El chef catalán, acostumbrado a estar en el ojo del huracán mediático, ha aprovechado su visita al pódcast ‘B3tter’ para ajustar cuentas con una de las polémicas más recientes y comentadas de ‘MasterChef’: el enfrentamiento con Soko, la concursante de fe musulmana.
Visiblemente molesto con el tratamiento que algunos medios dieron a la noticia, Cruz ha querido dejar claro que el conflicto nunca tuvo que ver con la religión de la aspirante, sino con la gestión del producto en una cocina profesional. «Esas cosas me indignan. Eso sí que me cabrea», ha confesado el cocinero al recordar los titulares que le acusaban de intransigente.
El momento, que se volvió viral en redes, ocurrió cuando Soko decidió utilizar un kilo y medio de entrecot y solomillo únicamente para elaborar una salsa, desechando el resto de la pieza. La concursante se justificó alegando que, al no querer usar cerdo para sus fondos, no tenía otro material disponible.
«Esta olla vale 150 euros. Este plato sería impagable» le espetó en su día Pepe Rodríguez. Sin embargo, Jordi Cruz recuerda que la realidad se distorsionó fuera de las cocinas: «El titular fue ‘Jordi Cruz mete bronca a una chica musulmana porque no ha cocinado con cerdo’. Y no, es que utilizó un kilo y medio de carne de lujo para hacer dos cucharadas de salsa. Le dije que eso era tirar el producto».
Para el chef de AbaC, la clave de la polémica reside en una edición sesgada de los vídeos que circulan por internet. Según Jordi, en ningún momento se impuso a la concursante el uso de ingredientes prohibidos por su religión: «Es que no le obligamos a hacer ni la salsa. Se montó este follón porque ella dijo que no iba a cocinar con cerdo y alguien se pensó que la estábamos obligando».
Cruz ha aprovechado para lanzar un dardo directo a cierto sector de la prensa, acusándoles de «coger todo con pinzas» y faltar a la verdad para generar clics. Con esta aclaración, el juez más exigente de la televisión intenta cerrar un capítulo que, asegura, le ha provocado una profunda indignación por cómo se puso en duda su respeto hacia las creencias de los aspirantes.
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