Richard de la Uz no se define como divulgador, aunque casi todo lo que hace acaba teniendo algo de eso: cultura asturiana, música, escuela y lengua. Profesor de Llingua Asturiana en el CRA Bajo Nalón, músico en varios proyectos y colaborador radiofónico con una sección sobre cultura vaqueira, acaba de recibir, junto a sus alumnos, un reconocimiento por una adaptación muy especial de «El Principito» al asturiano en el XII Certamen de Teatro Escolar en Llingua Asturiana y Gallego-Asturiano
La obra, titulada «La Principina», nació en el aula y creció hasta convertirse en un proyecto colectivo. Participaron 21 alumnos de las escuelas de Agones y Somao, desde infantil hasta primaria. Como el CRA reúne alumnado de distintos centros, Richard recurrió al croma para grabar a los niños por separado y reunirlos después en pantalla. «Cuando se ven juntos, alucinan»”, cuenta. Para ellos, dice, fue «magia».
Algo que nace de una pasión personal
El proyecto partió de una pasión personal. Richard colecciona ediciones de «El Principito» y tiene entre 15 y 20 traducciones, incluida la asturiana. Le atrajo adaptar un clásico que, aunque leído muchas veces por niños, «encierra mensajes que se entienden mejor de adulto»: no acumular sin sentido, mirar más allá de lo evidente o comprender que lo esencial se ve con el corazón son algunos de ellos.
Richard de la Uz en la Casa de Cultura de Luarca. / Ana M. Serrano
A esa base literaria le añadió su propia huella: canciones compuestas por él para «acompañar los viajes de planeta en planeta». En la grabación participaron también alumnos de la academia de canto en la que da clase en Gijón. El resultado fue una pieza teatral, musical y audiovisual que este curso obtuvo los premios a mejor obra, mejor puesta en escena y mejor dirección en el certamen de la Selmana de les Lletres.
El reconocimiento, admite, es un «empujón.» Pero lo importante para él está en otro sitio: en ver a los críos motivados. «Hay que buscar actividades diferentes», defiende. En su caso, tira de lo que sabe: la música y la creación en el amplio sentido. Ya lo hizo en otros colegios, con canciones para el Día del Autismo o romerías escolares en las que el alumnado vivía la lengua como algo propio y cercano.
Enseñar a conectar con la raíz
Para Richard de la Uz, enseñar asturiano no es solo enseñar una asignatura. Es conectar a los niños con una forma de hablar, de nombrar y de entender el mundo. Cree que en Asturias se habla más asturiano de lo que muchas veces se reconoce, en palabras cotidianas como «tendal» o «mancar». Y reivindica que la llingua gane peso real en la escuela, también a nivel profesional.
Entre clases, ensayos, conciertos y viajes, advierte de que hay sacrificios y de uqe el tiempo no cae del cielo. Vive en Luarca, trabaja en el Bajo Nalón, da clase de canto en Gijón y sigue activo con proyectos musicales como el homenaje a Queen, que próximanetne estará en el teatro Prendés de Candás, o la banda de heavy metal Argion. Aun así, no duda cuando habla de la docencia: «Creo que el cambio de la sociedad está en manos de los profesores», dice sin tapujos.
Quizá por eso «La Principina» resume tan bien su manera de estar en el mundo: una obra hecha con niños, en asturiano, con música propia y con la convicción de que aprender también puede ser una aventura.
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