Microsoft ha publicado sus resultados del tercer trimestre fiscal de 2026, cerrado el 31 de marzo y el apartado de videojuegos vuelve a caer. La compañía indica que los ingresos de Gaming bajaron 380 millones de dólares, un 7% interanual frente a un ejercicio anterior apoyado por el buen rendimiento de los juegos de sus estudios internos.
Caídas encadenadas
Con esto, Xbox vuelve a registrar un amplio retroceso en su área de videojuegos, con un descenso del 33% en hardware y una caída del 5% entre contenidos y servicios, la partida donde Microsoft agrupa parte de su negocio digital y de suscripción. Con esto se repite un patrón similar al del trimestre anterior, la temporada navideña de 2025, en la cual los ingresos por contenido y servicios disminuyeron un 5% y los de hardware otro 32%.
We Are Xbox
La nueva dirección de la división de videojuegos es consciente de estos problemas y, de hecho, pocos días antes de la publicación de las cuentas, Xbox Wire difundió un mensaje interno titulado “We Are Xbox”, donde la compañía admite que los jugadores perciben problemas en varios ámbitos, como una menor frecuencia de novedades en consola, una presencia insuficiente en PC, precios más difíciles de asumir y un sistema que mantiene carencias en búsqueda, funciones sociales y personalización.
Xbox Game Pass. / .
En ese mismo mensaje, Xbox sitúa los jugadores activos diarios como la nueva referencia interna, organizando sus prioridades en cuatro apartados: hardware, contenido, experiencia y servicios. Dentro de este último apartado, los de Redmond proponen hacer más competitivo Game Pass con una oferta atractiva sobre un modelo sostenible económicamente para los jugadores, ya que los últimos resultados siguen mostrando una tendencia negativa en las cuentas.
Problemas para la nueva dirección
El cambio de etapa con Asha Sharma al frente del negocio de videojuegos se produce, por tanto, dentro de un escenario complejo, ya que los últimos cambios aplicados al servicio Game Pass y la revisión de los planes para ‘Call of Duty’ dejan entrever un intento de dar la vuelta a la situación, aunque los últimos resultados muestran que el modelo apoyado en servicios todavía no es capaz de compensar el retroceso del hardware.













