Las claves
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«Me escribió diciéndome: ‘Estoy vivo, pero nos estamos muriendo de hambre’. En ese momento, habían pasado nueve días desde la última vez que se llevó algo a la boca…». Los testimonios de los familiares de los soldados ucranianos de la 14.ª Brigada Mecanizada Independiente, desplegados en el frente de Kupyansk, y unas fotos de los militares con cuerpos desnutridos y rostros demacrados sacudieron la semana pasada los cimientos del Ejército de Kiev.
Las quejas públicas y las críticas ante la escasez de provisiones y las deficiencias de los mandos militares han provocado un terremoto en la sociedad ucraniana, agotada ya y en muchos casos desmoralizada tras más de cuatro años de guerra para hacer frente a la invasión rusa. Y han obligado al Ejército a reaccionar y tomar medidas.
El comandante en jefe de las fuerzas armadas ucranianas, Oleksandr Sirski, ha anunciado este jueves que las rotaciones de soldados desplegados en el frente serán obligatorias cuando se hayan cumplido un máximo de dos meses de misión en posiciones de combate.
El presidente ucraniano junto al comandante del Ejército Oleksander Sirski.
En un comunicado publicado en su cuenta de Facebook, Sirski ha explicado que la adopción de esta decisión que muchos militares vienen reclamando desde el comienzo de la guerra es ahora posible por la presencia masiva de drones en el frente. No obstante, no ha hecho referencia a los problemas de desabastecimiento y desnutrición que han salido a la luz en los últimos días.
«Durante siete meses, hemos sufrido constantes retrasos en el suministro de alimentos, agua y gasolina. A menudo llegamos al punto de desmayarnos y ser físicamente incapaces de defender nuestras posiciones«, denunció otro integrante de la citada 14.ª Brigada Mecanizada a través de una publicación de su esposa en redes sociales.

El jefe del Ejército ucraniano se ha limitado a exigir que «los comandantes deben garantizar condiciones para que los militares estén en sus posiciones hasta dos meses con el consiguiente relevo, que deberá llevarse a cabo en un plazo máximo de un mes».
Según ha detallado, las rotaciones deben «planearse a tiempo teniendo en cuenta las circunstancias, el carácter de las acciones militares y las fuerzas y los medios existentes» en las distintas posiciones. Estos cambios, ha añadido, se introducen en el contexto «del dominio de drones en el campo de batalla, que ha cambiado la lógica misma» de la guerra y el concepto del frente y la retaguardia.
Un año en las trincheras
Los soldados ucranianos llevan años exigiendo rotaciones obligatorias en su despliegue en el frente. La ausencia de plazos marcados para este tipo de misión son una de las explicaciones más invocadas para la resistencia de los civiles ucranianos a entrar en el Ejército.
Las unidades que llevan a cabo labores de combate son las menos populares entre los ucranianos y se nutren mayoritariamente de reclutas forzados. El proceso de reclutamiento, además, se ha visto salpicado por sospechas de corrupción y sobornos.
Dos soldados ucranianos tras pasar más de medio año defendiendo una posición en la región de Donetsk.
Reuters
En la actualidad y a lo largo de todo el frente, las unidades de infantería suelen tener que caminar más de 15 kilómetros para ir y volver de la retaguardia hasta sus posiciones, un trayecto peligroso ante la continua presencia de drones enemigos.
Según recoge The Kyiv Independent, estas condiciones, sumadas a la escasez crónica de reemplazos para las brigadas de combate, han provocado un aumento en los informes del último año sobre soldados que pasan la mayor parte del año en sus puestos, y en algunos casos extremos, incluso más de un año.















