La dermatitis atópica es una enfermedad todavía muy desconocida para gran parte de la población. Y es que quienes la padecen describen un impacto que va mucho más allá de la piel, aunque a menudo se simplifica o se confunde con una irritación pasajera.
“Es difícil explicar lo que supone vivir con dermatitis atópica. Es como un tsunami que lo arrasa todo”, explica África Luca de Tena, paciente y presidenta de la Asociación de Afectados por Dermatitis Atópica (AADA). En su caso, el picor constante, las lesiones en la piel y el mal descanso se combinan con consecuencias emocionales como la ansiedad, la inseguridad o el estrés.
Esa percepción contrasta con lo que muestra la I Encuesta Nacional sobre Conocimiento y Percepción de la Dermatitis Atópica en España, elaborada por Incyte. Aunque un 72% de los encuestados afirma conocer la enfermedad, solo un 38% reconoce tener información real sobre ella. Más de la mitad de la población desconoce incluso que se trata de una patología crónica.
En España, la dermatitis atópica afecta aproximadamente al 7,2% de la población. En sus formas moderadas y graves puede representar entre el 41% y el 69% de los casos. Según el doctor Raúl de Lucas, jefe de Dermatología Pediátrica del Hospital Universitario La Paz, los primeros síntomas suelen ser el picor intenso y la aparición de eccemas -lesiones inflamatorias con enrojecimiento y descamación-, que pueden aparecer en la cara, las manos o los pliegues de la piel. Aunque es más frecuente en la infancia, puede manifestarse a cualquier edad.
Sin embargo, la falta de conocimiento provoca confusión. Un 38% de los encuestados no distingue la dermatitis atópica de una simple irritación, y uno de cada cuatro la considera un problema menor o pasajero. Esta visión contribuye a su banalización y a la incomprensión de quienes la sufren.
Presentación de la encuesta de Incyte / Cedida
Afecta a la calidad de vida, aunque la enfermedad no sea grave
“La dermatitis atópica es muy heterogénea y su impacto no siempre se corresponde con la gravedad visible de las lesiones”, explica la doctora Elena Martínez, jefa de la Unidad de Psoriasis del Hospital Universitario de Toledo. “Hay pacientes con gran afectación en su calidad de vida aunque no presenten una patología grave a simple vista”.
Ese desconocimiento también tiene consecuencias sociales. Según la encuesta, 4 de cada 10 personas reconocen sentir incomodidad ante quienes presentan síntomas visibles de la enfermedad, lo que refuerza el estigma.
A nivel social, todavía persisten ideas erróneas: el 24% de los encuestados la reduce a un problema estético y un 44% cree que no interfiere de forma significativa en la vida diaria. Sin embargo, los especialistas recuerdan que, en los casos moderados y graves, la dermatitis atópica puede ser una de las enfermedades cutáneas más incapacitantes.
“El problema no es solo la piel”, apunta el doctor de Lucas. “Es convivir con el picor las 24 horas del día, todos los días del año, y además enfrentarse al estigma social”.
El impacto emocional es una de las grandes cargas de la enfermedad. El insomnio, la ansiedad o la baja autoestima son frecuentes entre los pacientes, que no solo buscan mejorar su piel, sino recuperar su vida cotidiana.
Tratamiento físico y psicológico
Para África Luca de Tena, uno de los principales retos es precisamente ese: “Que se entienda que no es una enfermedad menor y que el tratamiento no debe centrarse solo en lo físico, sino también en el apoyo psicológico”.
En la misma línea, la doctora Sandra Ros, del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, subraya la importancia de integrar la atención emocional en el abordaje de la enfermedad: “El picor persistente, la visibilidad de las lesiones y la incertidumbre de los brotes tienen un impacto directo en la salud mental. Es clave ofrecer apoyo psicológico para ayudar a los pacientes a convivir con la enfermedad”.
Los expertos coinciden en que la dermatitis atópica sigue infravalorada socialmente y que es necesario mejorar la información y la comprensión pública para reflejar su verdadero impacto en todas las etapas de la vida.
















