el profesor sin antecedentes que ha irrumpido armado en la cena de corresponsales de Trump

Cole Tomas Allen tiene 31 años y vive en Torrance, una zona residencial del área de Los Ángeles, en California. Es profesor a tiempo parcial, desarrollador de videojuegos e ingeniero de formación.

Las autoridades lo identifican como el hombre que ha intentado irrumpir armado en la cena de corresponsales de la Casa Blanca hace tan solo unas horas.

Hasta ahora, nada parecía indicar que fuese un perfil de riesgo. Su trayectoria encaja más con la de un profesional vinculado al ámbito tecnológico y académico que con la de alguien asociado a este tipo de ataques.

Allen se graduó en ingeniería mecánica en el California Institute of Technology (Caltech), una de las universidades científicas más prestigiosas del mundo, en 2017.

Durante esa etapa participó en un programa de investigación en el Jet Propulsion Laboratory, el centro de la NASA encargado de misiones espaciales y exploración planetaria, reservado para alumnos con expedientes destacados.

Años después, en 2025, completó un máster en informática en la Universidad Estatal de California en Dominguez Hills.

Durante su etapa universitaria también formó parte de un grupo cristiano y de un club recreativo en el campus en el que los estudiantes organizaban competiciones con pistolas Nerf, armas de juguete de espuma.

En esos años participó en proyectos tecnológicos y llegó a desarrollar un prototipo de sistema de frenado de emergencia para sillas de ruedas, orientado a mejorar la seguridad de personas mayores o con movilidad reducida.

Quienes coincidieron con él en esa etapa lo describen como un estudiante aplicado y discreto. Según el profesor Bin Tang, solía sentarse en primera fila, prestaba atención, participaba activamente en clase y enviaba correos frecuentes con dudas sobre los trabajos. Mantenía, según Tang, un trato educado, reservado y correcto.

Tras pasar por la universidad como asistente docente, trabajó durante aproximadamente un año como ingeniero en una empresa del área de Los Ángeles, IJK Controls.

En la última etapa se había centrado en la enseñanza. Durante seis años dio clases en C2 Education, una empresa especializada en tutorías, orientación académica y preparación de exámenes para estudiantes que aspiran a acceder a la universidad. En 2024 fue reconocido como «profesor del mes» en su centro.

Ese trabajo lo combinaba con proyectos propios en el ámbito del videojuego. En 2019 registró la marca Bohrdom y desarrolló un juego publicado en la plataforma Steam basado en modelos de química molecular.

También trabajaba en otros proyectos independientes, entre ellos un juego de acción con vista cenital ambientado en el espacio. En sus cuentas profesionales se presentaba como ingeniero, científico, desarrollador y profesor.

Su rastro público es limitado. Está registrado como votante sin preferencia de partido y, en la última década, solo consta una donación política: 25 dólares en 2024 a una plataforma de financiación vinculada al Partido Demócrata, un dato que en Estados Unidos suele utilizarse como indicador de afinidad política. Más allá de ese apunte puntual, no hay actividad política relevante.

Un perfil sin señales de alerta

Según las primeras investigaciones, Allen se encontraba alojado como huésped en el propio Washington Hilton, el hotel donde se celebraba la cena. Iba armado con una escopeta, una pistola y varios cuchillos.

De acuerdo con la reconstrucción inicial, recorrió unos 45 metros y trató de superar el control de seguridad antes de ser interceptado por agentes del Servicio Secreto.

Durante el enfrentamiento, un agente fue alcanzado por un disparo en el chaleco antibalas, lo que evitó consecuencias mayores. El agente fue trasladado al hospital y se encuentra fuera de peligro.

Allen no habría resultado herido por los disparos, pero también fue trasladado a un centro médico para su evaluación tras ser detenido.

Las autoridades trabajan con la hipótesis de que actuó solo. No hay indicios de cómplices ni, por ahora, un móvil definido. Tampoco constaba en listas de vigilancia ni tenía antecedentes conocidos.

El caso ya está en manos de la justicia. Se enfrenta a dos cargos por uso de arma de fuego durante un delito violento y a uno por agresión a un agente federal con arma peligrosa, y la fiscalía no descarta añadir más —incluidos posibles delitos de terrorismo— a medida que avance la investigación, lo que elevaría la gravedad de la acusación. Comparecerá ante un tribunal federal este lunes, apenas 48 horas después del ataque.

La fiscal federal del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, presente en la cena, ha asegurado que el sospechoso parecía dispuesto a causar «el mayor daño posible» y ha destacado la rapidez de la actuación policial, que evitó una tragedia en una sala en la que se encontraban el presidente, Donald Trump, la primera dama, el vicepresidente, JD Vance, miembros del gabinete, altos cargos de la Administración y cientos de periodistas y figuras públicas.

En paralelo, agentes federales han registrado una vivienda vinculada a Allen en Torrance, una casa de dos plantas en un barrio residencial. La zona fue acordonada, con presencia policial y helicópteros sobrevolando el área mientras se concentraban medios y vecinos.

En la entrada de la vivienda había dos vehículos Honda y una motocicleta azul que, según residentes de la zona, Allen utilizaba habitualmente para sus desplazamientos.

El entorno tampoco ofrece, por ahora, una explicación evidente. Los vecinos lo describen como una persona tranquila, reservada y amable, que no generaba conflictos ni comportamientos que llamaran la atención.

Algunos aseguran que lo veían a diario y que mantenía una relación cordial. La reacción general en el vecindario es de sorpresa.

Con los datos disponibles hasta ahora, el perfil combina formación técnica avanzada, una trayectoria profesional discreta y una exposición pública mínima. La conexión entre ese recorrido y lo ocurrido en Washington sigue, por el momento, sin una explicación clara.



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