
El lotero de San Agustín, Manuel Reija, acusado de quedarse con la Primitiva millonaria, aprovechó su última palabra para defenderse, al concluir el juicio. «Mi conciencia está tranquila. Esa persona de la que hablan no soy yo», dijo.
Con un papel en la mano en el que llevaba escrito una reflexión y visiblemente nervioso, Reija recordó que desde que tiene «uso de razón» sus padres, tanto a él como a sus hermanos, les inculcaron «tres valores: responsabilidad, rectitud y honradez».
Además, manifestó su «indignación y decepción» porque en este caso se ha tratado de «dar la vuelta» de forma «retorcida» a un acto que hizo según «esos valores», que fue entregar el boleto tras encontrárselo en su administración.
«No soy perfecto, cometo errores, tengo defectos», dijo en su alegato, e indicó que si sus padres le están viendo ahora le dirían «estate tranquilo Manolo, se han equivocado de persona, esa persona tan vil y maliciosa no eres tú».
Y así concluyó: «Mi conciencia está tranquila. Esa persona de la que hablan no soy yo». Su hermano, Miguel Reija, tan solo agradeció el trato recibido durante el juicio.













