Luis Figo se convirtió en uno de los futbolistas más destacados de su generación. Comenzó su carrera profesional en 1989 con el Sporting de Lisboa y, en 1995, con 22 años, fichó por el FC Barcelona, donde ganó dos Ligas y una Copa del Rey, consolidándose como una de las grandes estrellas del fútbol español.
En el año 2000 protagonizó uno de los traspasos más comentados de la historia al unirse al Real Madrid, donde conquistó la Liga, la Supercopa de España y la Champions League. Más tarde continuó su carrera en el Inter de Milán, y en 2009, a los 37 años, se retiró del fútbol profesional.
El lunes, durante su intervención en la Gala de los Premios Laureus, el exjugador reconoció que el conjunto blanco atraviesa una temporada un poco inestable, y recordó que en clubes de ese nivel «cuando no ganan en dos temporadas siempre saltan las alarmas».
No obstante, matizó que muchas de las críticas que rodean al equipo responden más al «ruido exterior» que a problemas reales dentro del vestuario.
Figo también analizó el nivel de los equipos que siguen en la competición europea y apuntó que, «futbolísticamente hablando, de la semifinal entre el Paris Saint-Germain y el Bayern Múnich saldrá el campeón».
El exjugador elogió el trabajo de Luis Enrique en el club parisino, y también calificó a Michael Olise, atacante del Bayern, como un «jugador increíble» y una de las grandes sensaciones del momento: «Es un placer verle jugar».
Sin embargo, el exfutbolista sorprendió a todos con un inesperado mensaje: «De los equipos que quedan en semifinales, me gustaría, independientemente de que haya jugado en el Madrid, que el Atlético pudiera conquistar la Champions después de tantos años y las finales perdidas».
Según explicó, este deseo también está marcado por la «amistad» que mantiene con figuras del club rojiblanco, como su CEO, Miguel Ángel Gil, y su presidente, Enrique Cerezo.














