Muchas casas de Canarias aún no saben ni qué comerán esta misma noche. Sin embargo, unas 365 familias ya saben qué encontrarán sus hijos en el comedor durante lo que queda de mes. Para la jornada del próximo lunes, 20 de abril, los cocineros prepararán potaje de verdura, pollo fiesta con papas fritas y fruta. El martes toca sopa de letras, hamburguesa con ensalada de tomate y fruta; el miércoles, puré de calabaza, potas en salsa y un postre lácteo; el jueves, puré de bubango y judías, tortilla con jamón y fruta; y el viernes, arroz amarillo de pescado y un yogur.
Este es el menú que se servirá la próxima semana en el Centro de Educación Obligatoria (CEO) Bethencourt y Molina, en Barranco Grande (Tenerife), pero bien podría ser la propuesta gastronómica de cualquier otro colegio del Archipiélago. Desde el pasado jueves, todos estos espacios, tanto públicos como concertados y privados, están obligados a ofrecer comida saludable. Los fritos y el azúcar deberán limitarse y reemplazarse por más fruta, verdura y pescado.
La nueva ley de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles, aprobada en 2025, dejaba un margen de un año para que los colegios adaptaran sus contratos a las obligaciones legales. Este plazo se cumplió esta misma semana, por lo que desde el pasado jueves los escolares ya tienen en sus bandejas más verde y menos fritos y precocinados. Aunque lo cierto es que en el CEO Bethencourt y Molina se habían adelantado a la ley.
Ecocomedores
Son uno de los 151 comedores que la Consejería de Educación del Gobierno autonómico gestiona de manera directa y, por tanto, también están dentro del proyecto Ecocomedores. El Ministerio, para la redacción del nuevo decreto, utilizó como ejemplo de buena práctica esta iniciativa regional, que apuesta por producto de kilómetro cero y elaboraciones saludables para alimentar a 35.973 comensales repartidos por toda Canarias.
En este colegio tinerfeño, a eso de las 13:00 horas ya está todo listo para que entre el primer turno: el que reúne a peques desde los tres hasta los seis o siete años. Sobre la mesa, puré de calabaza –al que muchos alumnos le echaron gofio–, fideuá de pescado y naranja. Pocos minutos más tarde un batallón de niños hambrientos entra corriendo a buscar su sitio. Comienzan entonces las horas de mayor ajetreo para el personal que está en la sala y las más tranquilas para quienes se resguardan en la cocina.
El día a día en la cocina
Iván Hernández es uno de los cocineros que lleva desde las 8:00 de la mañana preparando el menú. «Vamos alternando comidas para que los niños no se cansen, a ellos al principio les cuesta más, pero después se van acostumbrando», explicó. El secreto es lograr que la comida sea atractiva. Por ejemplo, si no les gusta el puré de zanahoria, lo que hacen es meter esa verdura en una salsa.
Aunque el personal hace esfuerzos porque cada comida sea diferente, la realidad es que los más pequeños tienen clara su preferencia: la pasta, ya sea espaguetis o macarrones. Al menos así lo aseguran Chloe, Lía, Megan, Ainhoa y Xerach. Otros, como Ronald y Nadia –ambos alumnos de primero de Primaria–, prefieren el pollo asado o la sopa, respectivamente. Y mientras todos ellos debaten quién come mejor en el comedor, Diego, de cuatro años, devora la fideuá al tiempo que confiesa que el potaje es su plato favorito.
También se ofrecen menús veganos, vegetarianos, adaptados a alergias e intolerancias
En los comedores de las Islas también hay alternativas para todos los gustos y todas las necesidades. La directora del centro, María José Zamorín, detalla que tienen menús de culto religioso, vegetarianos, veganos, adaptados a alguna alergia, a la diabetes o a la celiaquía, entre otros. Al respecto, el cocinero sostiene que, aunque a priori parezcan limitaciones, en realidad para ellos son una oportunidad para dar rienda suelta a la imaginación y crear platos como una tortilla hecha con garbanzos o para incluir alimentos no tan comunes como el tofu o la heura. De hecho, la nueva norma establece que esta proteína vegetal debe utilizarse al menos una vez a la semana.
Luchar contra la obesidad
El director general de Administración de Centros de la Consejería de Educación, David Crego, subraya que esta apuesta por la alimentación saludable también contribuirá a reducir la tasa de sobrepeso y obesidad infantil, dos problemas que en las Islas sufre uno de cada tres niños –el 22,9% sobrepeso y el 9,6%, obesidad–, según la Encuesta de Salud de España 2023. «Con estos programas, ellos aprenden valores nutricionales y se les enseña a elegir qué comer también fuera de los comedores», destaca.
Según defiende, el hecho de comer productos frescos y de cercanía no supondrá un incremento de la cuota para las familias. Los padres, añade, han acogido bien esta propuesta porque saben que «los niños van a comer la fruta y la verdura que no comen en casa».
¿Qué recoge la norma?
En concreto, la nueva norma da protagonismo a cereales integrales y obliga a que las carnes solo se puedan ofrecer como máximo tres veces a la semana y solo una ración de carne roja. La bollería industrial está prohibida y el pescado debe consumirse entre una y tres veces en semana, mientras que la fruta y la verdura han de utilizarse a diario. La ley también exige reducir la generación de residuos, aunque aún tienen otro año de margen, hasta abril del 2027. El acceso a agua a través de fuentes en espacios comunes –recogido en la ley– es ahora la asignatura pendiente para algunos coles. Crego afirma que centros como El Chapatal las instalaron hace poco y que otros lo harán próximamente.
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