Red Eléctrica, operador del sistema eléctrico español, calcula que el coste de la denominada ‘operación reforzada’ que se aplica desde el apagón del 28 de abril en España asciende a 666 millones de euros, según han trasladado este jueves fuentes de la compañía. Esto supone un coste de unos 4 céntimos al día por consumidor con una tarifa regulada PVPC y un consumo medio mensual de 300 kilovatios-hora (kWh), lo que se traduce en unos 13,4 euros en total durante el periodo de aplicación, que va desde mayo de 2025 a marzo de 2026.
En España hay 8 millones de usuarios con tarifa regulada, mientras que los 20 millones restantes tienen acuerdos de precio con su comercializadora de luz, que en la mayoría de los casos toman como referencia el precio regulado más una prima, de forma que también se ven impactados por cualquier incremento, aunque no de forma instantánea, sino cuando se actualizan los contratos.
Con estas cifras Red Eléctrica quiere minimizar el impacto de la ‘operación reforzada’ sobre los consumidores al asegurar que «desde su inicio (la ‘operación reforzada’) ha representado un 2,12% de los costes totales del sistema eléctrico español, que en este periodo han superado los 31.349 millones de euros» y «un 4,7% sobre el precio final de la energía medio», que se situó en unos 77,07 euros por megavatio-hora.
Pero no explica la compañía semipública (el Estado cuenta con el 20% de su capital) cómo calcula esas cifras, ni tampoco qué considera exactamente ‘operación reforzada’. Desde el cero eléctrico, Red Eléctrica opera el sistema en lo que ha denominado como ‘modo de operación reforzado’, que implica tener a su disposición más centrales convencionales (ciclos combinados, nucleares o hidráulicas) de las ‘habituales’ para poder utilizarlas por seguridad ante cualquier desequilibrio del sistema eléctrico.
Requerir más centrales de gas en la operación secundaria del sistema eléctrico supone un incremento de los ingresos para las empresas generadoras de electricidad en detrimento del bolsillo de los consumidores porque la generación con gas es más cara que con renovables. Pero la compañía no especifica cuántas centrales considera que responden a una operación normal y cuántas a una operación reforzada.
Además, en los últimos años, y de forma mucho más acentuada en los últimos meses, el coste de esas centrales que tiene a su disposición el operador eléctrico por seguridad (lo que se denomina en la jerga eléctrica ‘restricciones técnicas’), y entre las que se encuentran las de la ‘operación reforzada’, se ha disparado. El motivo es que las renovables son tecnologías más imprevisibles (no son gestionables y están descentralizadas) que las centrales convencionales, por lo que requieren que la energía programada por seguridad sea más elevada.
Como ejemplo, en febrero de este año el precio medio de la electricidad en el mercado mayorista fue 18,1 euros por megavatio-hora (MWh), mientras que el precio final de la electricidad fue de 42,6 euros, casi 25 euros más, que en su mayor parte se deben a un mayor coste de la energía disponible programada por seguridad. Sin embargo, en marzo de 2019, el mercado mayorista marcaba 49,4 euros por MWh y el precio final apenas crecía en 4 euros más al introducir el resto de costes de operación.
Tampoco desvela Red Eléctrica cuánto tiempo más va a durar exactamente este tipo de operación, más allá de que se mantendrá hasta que esté plenamente en funcionamiento la nueva normativa de control de tensión (procedimiento de operación 7.4), aprobada por la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) tras el apagón, en junio de 2025, algo que no parece que se pueda producir en los próximos meses a tenor del «bajo» interés de las renovables por entrar en este sistema.
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