Director musical de ‘OT’, responsable (con Roger Rodés) del Medusa Studio, creador de espectáculos como ‘El petit príncep’… “Mi terapeuta me dice que soy un TDAH de manual”, ríe Manu Guix, que, arrancando horas y minutos de su agenda, no permite que quede arrinconada su faceta de artista que hace álbumes. El nuevo, ‘Galàxies’, llega en dos partes: el epé de seis canciones recién publicado y otro que le seguirá dentro de un año.
Viene a ser su séptimo disco, el primero desde 2022. ¿Por qué ese formato? “Porque no tenía tiempo de hacer un álbum y tenía ganas de sacar música nueva”, cuenta sin rodeos. “Lo único que tenía claro es que quería hacer un monográfico sobre el amor”. Con canciones que entraran en esa temática desde distintos ángulos. ‘Objectiu: la lluna’ habla de “cómo enfocar una relación de largo recorrido”, mientras que ‘Astres’ apunta al extremo opuesto, a “dejarte llevar una noche por tus instintos más básicos y reivindicar la libertad”. Guix estima que “hay mucho estigma y tabú” sobre las relaciones pasavolantes. “Una persona promiscua, sexualmente muy activa, está mal vista, ¿por qué?”.
Ecos de otros tiempos
Son canciones que transitan un camino sonoro muy pop y receptivo al eco del funk y el r’n’b de otros tiempos. “He bebido mucho de Stevie Wonder, Marvin Gaye y el soul de la Motown”, confiesa. “Son influencias que hoy en día se pueden reconocer en las propuestas de artistas como Bruno Mars, que tiene canciones que son éxitos mundiales y que podrían haber sido producidas en los años 70”.
Manu Guix posa para EL PERIÓDICO, el pasado 8 de abril en Barcelona. / MANU MITRU
Manu Guix destila un discurso muy liberado de presiones y la razón es que sus discos y sus conciertos no son el eje financiero de su vida. “Hago esto porque me gusta y me hace sentir bien y no pienso en el rendimiento que me pueda dar. Me gano la vida bien, afortunadamente, haciendo otras muchas cosas”, explica. Trabajar con artistas que se mueven, o aspiran a moverse, en el ‘mainscream’ le hace cargarse de razones. “No paro de ver a gente que busca la fórmula que le funcione y cuya música está muy condicionada por los números. Y eso no me interesa”.
Estudió piano en el Conservatori de Barcelona y llegó hasta octavo. “El noveno y décimo curso ya eran de virtuosismo, y allí ya no pude más . Para mí se había convertido en una auténtica tortura”, recuerda. “La primera vez que escuché ‘Your song’, de Elton John, me di cuenta de que se podía hacer música moderna y bonita con el piano, y se me abrió un mundo”. Más tarde, una beca de la Generalitat le permitió pasar un año en el Liverpool Institute for Performing Arts (LIPA), la escuela fundada por Sir Paul McCartney. “Pude estrecharle la mano en una entrega de diplomas”, recuerda. “Aquel año, para mí, fue el despertar a la vida”.
Un portátil y una interfaz
Montó su primer estudio con Rodés en 1998, precedente del actual Medusa, un proyecto que le sigue generando ilusión, pese a la evolución industrial de la música grabada. “Tener un estudio hoy es un negocio nefasto”, asegura. “Cuando lo montamos, los grandes estudios en Catalunya cobraban entre 1.500 y 2.000 euros al día, y actualmente nosotros estamos en los 460-480”. La cuestión es que hoy en día “cualquiera puede hacer maravillas en casa con un portátil que te cuesta 1.500 euros y una interfaz de audio que vale 400”.

Manu Guix posa para EL PERIÓDICO, el pasado 8 de abril en Barcelona. / MANU MITRU
Pero no es lo mismo, remarca. “Un estudio con una mesa analógica como esta, que cuesta más de 100.000 euros, te da unas prestaciones que no tendrás en tu casa con un portátil”. Se da la paradoja de que, a medida que la tecnología avanza, parece rebajarse la exigencia en la audición de música. “Hoy la gente la escucha con el móvil, ¡con el altavoz! Es algo que no puedo comprender. ¿Para qué entonces gastarte ese dinero en una mesa para que luego el disco se escuche en un altavoz de mierda?”. Guix cree que hoy la música está en el ambiente, pero “no se valora”, porque “la gente se gasta 1.800 euros en un móvil y luego pagar 10 euros al mes en Spotify le parece un atraco. ¡Spotify debería costar 100 pavos al mes! ¡Ahí están todos los discos del mundo!”.
Su proyecto musical y la expectativa del directo le permite perder de vista los sinsabores del sector. “Lo que más feliz me hace es subir a un escenario”, subraya. Estrenará ‘Galàxies’ este sábado en el Teatre Municipal de Girona, dentro del festival Strenes, inicio de una gira que lo llevará a Apolo el 24 de octubre. Acompañado de The Veterans, banda de amigos de siempre: Toni Pagès, Jordi Franco, Jordi Roqué, Oriol Cusó y Jaume Peña. “Llevamos juntos 23 años y este es el directo más ambicioso que hemos presentado nunca, a nivel técnico y escenográfico”.
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