La Policía israelí ha impedido el paso a la iglesia del Santo Sepulcro, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, al jefe de la Iglesia Católica en Tierra Santa, el cardenal Pierbattista Pizzaballa.
Así, la policía ha detenido a Pizzaballa junto al Custodio de Tierra Santa, Franceso Ielpo, cuando iban de camino al Santo Sepulcro «de forma privada y sin ningún rastro de procesión o acto ceremonial».
«Este incidente constituye un grave precedente y supone un desprecio hacia la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, tienen la mirada puesta en Jerusalén», continúa el comunicado difundido por el Patriarcado Latino.
El Patriarcado ha calificado la decisión como una medida «manifiestamente irrazonable y gravemente desproporcionada», además de «viciada por consideraciones indebidas» que se desvía de los principios de libertad de culto.
Restricciones por la guerra
La institución había tomado antes de este incidente las medidas necesarias de cara a las restricciones vigentes, como cancelar los encuentros públicos y preparar los recursos para retransmitir telemáticamente las celebraciones de la Semana Santa.
«El Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa expresan su profundo pesar a los fieles cristianos de Tierra Santa y de todo el mundo por el hecho de que se haya impedido así la oración en uno de los días más sagrados del calendario cristiano«, explica el comunicado.
Desde que empezó la guerra entre Israel y Estados Unidos contra Irán, el pasado 28 de febrero, la Basílica del Santo Sepulcro igual que el resto de lugares santos están cerrados al público.
Esto ha impedido que haya habido celebraciones de Cuaresma en Jerusalén ante el riesgo inminente para la población en actos con aglomeraciones.
Y, es que, el pasado 20 de marzo había impactado un trozo de un tamaño considerable de un misil que no había sido interceptado antes sobre el tejado del Patriarcado Ortodoxo Griego en Jerusalén, un edificio colindante a la Basílica del Santo Sepulcro.
Por eso, se han tomado medidas excepcionales por la Guerra de Irán que impide realizar celebraciones multitudinarias por seguridad.
Algo que «ha llevado la carga adicional de no poder celebrar la Pascua juntos y con dignidad», concluía el comunicado de Pizzaballa.
Sin embargo, el Patriarcado Latino en Jerusalén se puso a «evaluar con las autoridades competentes cómo celebrar el misterio central de nuestra salvación en el corazón de nuestras Iglesias», según explica el cardenal.
A pesar de todo ello, se ha impedido la entrada de Pizzaballa en representación de la cristiandad y «sin ningún rastro de procesión o acto ceremonial» al interior del Santo Sepulcro.
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