El Reino Unido está negociando con sus aliados europeos para implementar cuanto antes un «plan viable» en el estrecho de Ormuz que garantice la seguridad del tráfico marítimo. El primer ministro, Keir Starmer, ha insistido en la necesidad de desescalar el conflicto en Irán y de recuperar la estabilidad en la región para evitar mayores subidas del precio del petróleo, las cuales ya están teniendo un impacto en las facturas de los consumidores británicos.
Starmer ha evitado concretar, sin embargo, si está sobre la mesa el envío de buques de la marina británica como parte de una misión naval internacional en el estrecho, tal y como ha reclamado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
«Hemos mantenido conversaciones en relación con un plan viable. Queremos asegurarnos de que participen tantos socios como sea posible. Este es nuestro objetivo, en particular dialogando con nuestros socios europeos e inevitablemente con los socios del Golfo y con Estados Unidos, porque necesitamos un plan creíble y viable. Esto no es, por decirlo suavemente, ni fácil ni sencillo»·, ha asegurado Starmer en una rueda de prensa este lunes. El líder laborista ha recordado que el Reino Unido ya ha enviado sistemas de detección de minas y equipos antidrones a la región, pero ha señalado que lo más importante es lograr un plan colectivo junto a sus aliados.
Presiones de Trump
Las palabras del primer ministro se producen en plena presión de Trump para que países como el Reino Unido, Francia o China contribuyan con el envío de buques a la seguridad del estrecho de Ormuz y faciliten el tráfico marítimo en un enclave estratégico para la economía mundial.
Starmer discutió esta posibilidad con el líder estadounidense en una llamada telefónica este domingo, pero por ahora ha evitado comprometerse, algo que amenaza con tensar todavía más su relación después de la negativa del Reino Unido de participar en los ataques iniciales contra Irán. El primer ministro ha vuelto a defender este lunes su posición y ha insistido en que su país no se verá arrastrado hacia «una guerra más amplia» en la región.
La principal prioridad de Starmer es lograr desescalar el conflicto y encontrar una solución negociada que garantice la seguridad a largo plazo. «Está claro que la operación estadounidense ha debilitado enormemente la capacidad militar del abominable régimen de Irán. La pregunta es qué vendrá después», ha afirmado.
«Cuando cesen los combates, necesitaremos algún tipo de acuerdo negociado para contener la amenaza que representa Irán y limitar su capacidad de reconstruir su programa nuclear y de armar a sus milicias aliadas, así como para reducir la amenaza que pueden suponer para el transporte marítimo internacional», ha añadido.
Ayudas a los hogares
Al margen de las discusiones para desescalar el conflicto, Starmer ha anunciado nuevas medidas para aliviar el impacto que está teniendo sobre los consumidores británicos, incluido un paquete de 53 millones de libras (unos 61 millones de euros) para ayudar a las familias que siguen utilizando sistemas de calefacción con gasóleo, especialmente en Irlanda del Norte, las cuales están más expuestas a las subidas del precio del crudo.
Estas ayudas se suman a la congelación de los impuestos al combustible hasta septiembre y a los límites a las facturas de la luz, así como a los controles más estrictos para evitar abusos por parte de las compañías energéticas.
El Ejecutivo es consciente de la necesidad de aliviar la presión sobre los hogares para evitar una caída aún mayor del Partido Laborista en las encuestas. Aún así, Starmer ha evitado anunciar medidas a largo plazo, alegando que es muy difícil saber cuál será la situación en los próximos meses.
«No voy a fingir que todos sabemos cómo estará la situación dentro de tres o seis meses. No lo sabemos. La mejor manera de superar esto es desescalar el conflicto, porque esa es la forma más sencilla y eficaz de hacer frente al coste de la vida», ha finalizado.
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