«¿Esto lo vas a grabar? ¿no? Pues dame un cigarrillo». Así comienza la conversación con Lolita Flores. Constipada, cigarro entre los dedos y vistas panorámicas de Málaga. A sus 69 años, sigue siendo la misma mujer que, desde hace décadas, mantiene una vida profesional y personal agitada.
Hoy, su protagonismo se traslada al Festival de Cine de Málaga, donde presenta «Mallorca Confidencial», un proyecto que ha compartido con su hija Elena Furiase y coprotagoniza junto a Asia Ortega. En la película, Lolita da vida a Chusa, una matriarca gitana asentada en Son Casal (Mallorca), que lidera un clan dedicado a negocios poco legales en los años previos a la burbuja inmobiliaria.
“Es una forma de buscarse la vida”, dice Lola, destacando que la película no glorifica esos negocios, sino que pone en perspectiva las circunstancias que empujan a las personas de los barrios marginales a recurrir a ellos.
«Ni la sociedad ni las administraciones les daban opciones para educarse o vivir con dignidad. Esta película es un grito para decir que nadie elige ese camino si tiene otras oportunidades», añade.
En «Mallorca Confidencial», Son Casal es el barrio marginal donde se plantean estas cuestiones. Ambientada en los principios de los 2000, la realidad de esos barrios marginales no está tan lejana ahora en el 2026. Cañada Real en Madrid o los Asperones en Málaga son fiel reflejo de que hay cosas que aún no han cambiado. “Este país tiene que seguir solucionando esa realidad poco a poco”, reflexiona la actriz.
Lolita también habla del reconocimiento a la comunidad gitana. Para ella, el cine ha comenzado a abrir puertas a los gitanos, – como el Goya a ‘Mejor Actor Revelación’ de Antonio Fernández, el joven de la Cañada Real. Aunque reconoce que aún queda mucho por hacer. “Los gitanos ya estamos reconocidos en muchas áreas, no solo en el flamenco. También en política, en las artes y en otros ámbitos. La sociedad ha avanzado mucho, pero todavía hay prejuicios.”
Poncia en Málaga
Málaga, para Lolita, no es solo un escenario para su participación en el festival. La ciudad se ha convertido en su segunda casa, como ella misma dice.
Este año, además de presentar su película, también está en la ciudad para participar en la obra «Poncia», un proyecto que lleva tres años desarrollando y con el que estará en el Teatro del Soho del 13 al 15 de marzo: “Poncia es un regalo del cielo”.
«No puedo decir más que gracias al público, porque sigue llenando los teatros»
En cuanto a la polémica sobre los influencers en las alfombras rojas, Lola prefiere no entrar en esos debates: “No me meto en esas polémicas, ni me he enterado tampoco. Estoy concentrada en mi trabajo”.
A pesar de la atención mediática que sigue generando su figura, mantiene sus prioridades claras. Para ella, lo importante es su trabajo: “Estoy feliz con mi gira, con mis proyectos, y sigo trabajando por lo que me apasiona”.
Teatro, cine, televisión… ¿Y la música? “Por ahora no. He hecho una colaboración recientemente, pero no me da el cuerpo para más”, afirma.
La saga Flores está más viva que nunca. Recientemente, su sobrina Alba Flores presentó «Flores para Antonio», una película en homenaje a su padre, Antonio Flores. “Ha sido una montaña rusa de emociones”, dice Lolita, pero una montaña que ha disfrutado al máximo, con mucha ilusión, ternura y alegría. “Es un proyecto que me ha dejado una huella muy grande, sin duda”.
Y añade: “Hay flores para todas las generaciones y para todas las flores”.
Definitivamente, Los Flores son atemporales. Como dice la actriz: “¡Hay flores para rato!”.














