el número de mariscadoras gallegas se hunde como nunca y lleva a mínimos históricos su presencia

Las gallegas quieren ser médicas, policías, influencers o futbolistas, matemáticas o juezas, ingenieras o científicas. Bomberas, tatuadoras, mecánicas, DJs. Pueden ser lo que se propongan, todo aquello a lo que aspiren, pero entre sus preferencias no está el marisqueo, una actividad sin la cual Galicia no se entendería y que ha sido sostenida desde sus inicios por mujeres, cientos de profesionales que durante décadas han trabajado el mar con mimo para llevar el pan a casa.

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