Correrán ríos de tinta para analizar qué pasó en los momentos previos a la inesperada elección de la diputada zaragozana del PP, María Navarro, como nueva presidenta de las Cortes de Aragón. Pero es complicado llegar a saber si todo formaba parte de un plan atado y bien atado entre el PP y Vox, y que contó con la inestimable colaboración desinteresada de Teruel Existe, o si fue casi una carambola la que hizo que la exconcejala de Hacienda del Ayuntamiento de Zaragoza se alzara como la segunda máxima autoridad de la comunidad autónoma.
La sesión constitutiva de las Cortes de Aragón comenzó sin que hubiera trascendido un acuerdo entre ninguna fuerza política. Todos los partidos reunieron a sus grupos parlamentarios en la hora previa al inicio de la sesión, pero quienes salieron de esas reuniones tampoco contaron lo que allí se dijo. El portavoz de Teruel Existe, Tomás Guitarte, reconocía que había recibido «llamadas» interesándose por el destino de su voto, que no desveló en ningún momento. Y entre la sorpresiva abstención de Vox y la suya, el PP tuvo el camino expedito para recuperar la Presidencia de las Cortes treinta años después.
Unos y otros analizan lo sucedido. Fuentes de Vox en Aragón reiteran lo que dice el líder nacional: que mientras no haya un «acuerdo político», el partido no va a hablar «de cargos». Llegó el 3 de marzo y PP y Vox no habían pactado sus líneas programáticas así que los de Vox tenían cuatro opciones: presentar un candidato a la Presidencia de las Cortes, votar al candidato del PP, votar al candidato del PSOE, o votar en blanco. Cuando declinaron presentar un candidato, la especulación subió en el hemiciclo: o había pacto y apoyaban al PP, o se abstenían. En ninguna quiniela podía entrar que los de Alejandro Nolasco votaran a un candidato del PSOE para quitarle al PP el principal puesto de responsabilidad en el Parlamento aragonés en plenas negociaciones por un hipotético gobierno conjunto.
Fuentes del partido confirman que «era una evidencia en las horas previas que no había un acuerdo«. «Había incertidumbre, pero ambas partes sabían que ese acuerdo no existía», reconocen. «Y como no había un acuerdo, en el PP podían quizás dar por hecho que Vox no iba a presentar un candidato», explican. La reunión con los miembros del grupo parlamentario solo sirvió para certificar esta posición de abstención en la votación posterior. A nadie hubo que explicarle que Vox no apoyaría al candidato del PSOE.
En Teruel Existe, sin embargo, defienden desde su posición que «hasta el último momento, todo el mundo daba por sentado que había un acuerdo PP-Vox y nosotros teníamos decidido que íbamos a hacer lo mismo que en la legislatura pasada: votar en blanco». Su portavoz, Tomás Guitarte, reconoce que la decisión estaba tomada antes del inicio de la sesión constitutiva de las Cortes y que solo supieron lo que iba a pasar cuando se dieron cuenta de que Vox también se había abstenido.
«Ni compartimos el proyecto político del PSOE ni el del PP; por eso queríamos votar en blanco», explica su portavoz, que se muestra convencido de que Vox no habría dejado que el PSOE presidiera las Cortes de Aragón si ellos hubieran optado por el bloque de la izquierda. Nunca se sabrá, porque Teruel Existe se mantuvo en la abstención en la segunda votación, sabiendo que con esa abstención, sumada a la de Vox, le daba al PP la Presidencia de la Cámara aragonesa por una mayoría simple de 26 votos frente a los 25 que cosechó el candidato del PSOE, Fernando Sabés.
También desde Teruel Existe confirman que hubo «llamadas de última hora». Y que en esas llamadas no había ningún argumento capaz de hacerles cambiar el sentido del voto. «Trasladamos nuestra voluntad de votar en blanco, pero de ahí a que tuvieran la certeza de que lo íbamos a hacer…», dice Guitarte, que defiende que después de la sesión del martes ha quedado demostrado que «nuestros dos diputados, en función de cuál sea el comportamiento de otras fuerzas políticas, pueden ser determinantes». De hecho, esta misma votación (con la abstención de Vox y TE) podría servir para investir como presidente del Gobierno de Aragón a Jorge Azcón y dar a pie a un posible gobierno en solitario y en minoría si Vox renuncia a entrar y darle su apoyo.
Defiende Guitarte, sin embargo, que no hubo intercambio de favores, y que su voto en blanco permite liderar el Parlamento a la fuerza más votada el próximo 8 de febrero, en línea con lo que ha hecho el partido en anteriores ocasiones. Tampoco es un secreto que sus relaciones con el PSOE no son las mejores. «¿Cómo vamos a apoyar al PSOE con todo el tema de las renovables, con las investigaciones que hay en marcha y el esfuerzo de años que hemos puesto detrás para denunciarlo?», se pregunta Guitarte. Lo mismo debió pensar Jorge Azcón, que contaba mentalmente con unas abstenciones y otras y la cuenta le salía a favor.
En el PP, el núcleo duro de Jorge Azcón recalca y repite que «solo el presidente» sabía lo que iba a pasar. Que casi es mejor no preguntar, para no saber, y que una filtración indeseada pueda echar por tierra una estrategia que le iba a favorecer al partido. Llegaron las 11 horas y no había pistas de lo que iba a pasar dentro del hemiciclo aragonés, pero el presidente en funciones estaba tranquilo. Mucho más tranquilo que en la noche electoral. Él tenía las cuentas y la certeza de que, igual que nadie había filtrado el camino real del acuerdo-no acuerdo, nadie lo iba a dinamitar.
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