Las noches inusualmente cálidas aumentan la angustia y los intentos de autoagresión e incluso suicidio: cuando la temperatura mínima sube a niveles extremos, las llamadas a líneas de crisis se incrementan de forma significativa, según un estudio reciente realizado por investigadores estadounidenses.
Cuando las temperaturas no bajan mucho o nada durante la noche, el cerebro o el cuerpo pueden tener dificultades para recuperarse. Esto puede llevar a algunas personas al punto de ruptura: un estudio publicado en la revista PLOS Ment Health comprueba que las llamadas por intentos de suicidio se incrementan en las noches excesivamente calurosas, un fenómeno que se intensifica con el cambio climático.
19 llamadas por intentos de suicidio cada 100 contactos
Científicos liderados por la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, en Estados Unidos, han identificado un vínculo firme y preocupante entre las noches muy cálidas y un aumento súbito en las llamadas a líneas de ayuda por pensamientos suicidas.
Los especialistas analizaron registros de consejería en Luisiana y hallaron que, cuando las temperaturas mínimas nocturnas se disparan, también lo hace la desesperación de quienes buscan ayuda. La investigación incluyó 11.684 evaluaciones de riesgo procedentes de una línea de ayuda regional operada por la firma Via Link entre 2019 y 2023.
El estudio aplicó modelos estadísticos y procesamiento de lenguaje natural a las notas de los consejeros, para identificar factores desencadenantes y contextos de las crisis. Según informa Medical Xpress, en noches con temperaturas mínimas las llamadas relacionadas con suicidio aumentaron entre un 19 % y un 55 %, mientras que en las noches más extremas el alza alcanzó el 166 %, equivalente a 19 llamadas por cada 100 conversaciones, concretamente en los dos días siguientes a la ola de calor.
Problemas de sueño, irritabilidad y falta de confort climático, entre las posibles causas
El trabajo explora varias explicaciones para estos resultados tan contundentes. La primera causa parece ser la interrupción del sueño: las notas de consejería mostraron un aumento del 146 % en menciones de dificultades para dormir durante las noches más calurosas, algo que dificulta la recuperación fisiológica y agrava la angustia emocional.
Referencia
Temperature extremes contribute to suicide-related help-seeking through multiple pathways: Evidence from crisis hotline data (2019–2023). Sophia C. Ryan et al. PLOS Ment Health (2026). DOI:https://doi.org/10.1371/journal.pmen.0000501
En segundo lugar, la exposición al calor puede aumentar la impulsividad y la agresividad, factores asociados a actos de autoagresión. Además, se incrementaron las menciones de acceso a medios letales, en un 145 %, y las declaraciones de intención de morir, en un 163 %, en las noches más calurosas. Por último, el estrés por necesidades básicas, como la falta de aire acondicionado o el coste de enfriar una vivienda, elevó la sensación de angustia, en tanto que la soledad emergió como otro componente crucial.
Los científicos también destacan que los efectos fueron más notorios entre jóvenes, mujeres y personas afroamericanas en este contexto socioclimático específico. Los datos sugieren que el cambio climático no solo eleva las temperaturas: altera patrones de descanso, agrava la vulnerabilidad social y acaba traspasando la barrera de la salud mental.









