Telefónica sufre en sus cuentas anuales impactos milmillonarios de los costes del recorte de plantilla en España, por el impacto de la venta de varias filiales de Latinoamérica y por ajustes extraordinarios de valoración de algunos activos. El grupo comandado por Marc Murtra registró el año pasado unas pérdidas históricas atribuidas de 4.318 millones de euros, frente a los números rojos de sólo 49 millones que se apuntó el ejercicio anterior, según la información remitida a la CNMV.
Los diferentes costes multimillonarios de carácter extraordinario y el profundo cambio de perímetro del grupo por las desinversiones en Hispanoamérica hacen que las cuentas de Telefónica sean especialmente complejas en un año que, según se destaca de la compañía, la buena evolución de los negocios ha permitido cumplir con los objetivos marcados para el ejercicio y en el que se ha registrado un incremento sustancial de la actividad en la recta final del año.
Telefónica subraya que, si no se contabilizan los golpes extraordinarios, obtuvo un beneficio neto ajustado de las operaciones continuadas (las que se mantienen dentro de su perímetro de la compañía) es de 2.122 millones de euros. Pero si se suman los impactos multimillonarios de diferentes circunstancias extraordinarias, las pérdidas netas de operaciones continuadas ascendieron ya a 2.049 millones en 2025.
Y es que, como parte de ese perímetro de operaciones continuadas, la compañía registró unos fuertes costes de reestructuración de 2.177 millones de euros (fundamentalmente por las provisiones de cerca de 2.500 millones de euros para financiar el coste de las indemnizaciones de los siete ERE aplicados en fililes España con cerca de 5.600 despidos) y también impactos por deterioros del valor de activos por otros 2.088 millones de euros más (fundamentalmente por ajustes contables en Reino Unido).
Además, Telefónica sufrió unas pérdidas de 2.269 millones de operaciones en discontinuación (las que han dejado de pertenecer ya al grupo) el año pasado, debido a las enormes minusvalías contables derivadas de la venta de sus negocios en algunos mercados latinoamericanos. Como parte de su estrategia para abandonar la región (con la marcha de todos los países excepto Brasil), la compañía vendió el año pasado sus negocios en Argentina, Perú, Uruguay y Perú. Ya en 2026 ha cerrado las ventas también de Colombia y Chile, y el objetivo es desprenderse próximamente también de México y Venezuela.
La suma de las grandes pérdidas tanto de las operaciones continuadas y como de las discontinuadas son las que dejan un resultado neto negativo de 4.318 millones de euros el año pasado en las cuentas de Telefónica. La compañía ha concentrado en las cuentas anuales de 2025 los impactos negativos extraordinarios multimillonarios, como las provisiones del ERE o ajustes severos en la valoración de activos, con el objetivo de que se refleje ya en los resultados de este año las mejoras operativas y financieras que espera conseguir gracias al lanzamiento del nuevo plan estratégico para el próximo lustro.
Acelerón en la parte final del año
Telefónica registró el año pasado unos ingresos totales de 35.120 millones de euros, con un incremento del 1,5% en términos constantes (sin tener en cuenta el impacto del cambio de divisas) y un descenso del 1,5% en términos corrientes (contabilizando el efecto del tipo de cambio). Y el grupo obtuvo un resultado bruto de explotación (ebitda) ajustado de 11.918 millones, con un alza del 2% en valores constantes y una caída del 1,6% en valores corrientes. El flujo de caja operativo después de arrendamientos -un parámetro clave para medir la rentabilidad y la evolución de los negocios- alcanzó los 5.081 millones de euros, con crecimientos del 5,9% en términos constantes y del 1,9% en términos corrientes.
Desde el grupo se destaca la aceleración en el crecimiento de los resultados en el último trimestre del año, reflejando ya los primeros efectos de la transformación de la compañía con la nueva dirección y con las primeras medidas del plan estratégico. Los ingresos alcanzaron en el cuarto trimestre los 9.174 millones de euros, con alzas del 1,3% en términos constantes y del 0,7% en términos corrientes, y el ebitda ajustado trimestral se situó en los 3.198 millones con incrementos del 2,8% si no se contabiliza al impacto de las divisas y del 2% si se tiene en cuenta. El flujo de caja opeativo fue en el último trimestre del año de 1.281 millones, con fortísimos incrementos del 12,9% y del 12,3% en términos constantes y corrientes, respectivamente.
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