Comercial Ditex representa la historia viva de una familia coruñesa que convirtió una pequeña tienda de barrio en el centro logístico que hoy surte a los diseñadores más importantes a nivel nacional e internacional, sin dejar a lado las mercerías locales. «Suministramos a prácticamente todas las mercerías de A Coruña y casi todas de Galicia«, asegura Javier Diéguez, uno de los encargados del negocio.
Lo que empezó en 1980 como un pequeño local frente a El Corte Inglés, en la zona de Ramón y Cajal, es hoy un almacén mayorista de referencia. Fundado por la unión de una familia, el negocio ha pasado a manos de la segunda generación. Javier, Antonio y Laura custodian un legado que arrancó hace casi cinco décadas. «Somos segunda generación; sus padres y mi padre ya empezaron juntos hace mil años, siempre relacionados con negocios de mercería y lana«, explica Laura Armendáriz sobre sus raíces.
El crecimiento del negocio obligó pronto a buscar más espacio. Primero ampliaron dentro de la misma zona y, con el tiempo, dieron el salto a las instalaciones actuales, en el polígono de Pocomaco adaptadas a la realidad de un almacén mayorista con «un catálogo amplio y un flujo constante de mercancía«.
Hoy, Comercial Ditex mantiene ese carácter cercano que marcó sus inicios. En el almacén trabajan ocho personas de forma directa, además de un equipo comercial que amplía la plantilla hasta alrededor de catorce trabajadores. La estructura refleja la filosofía del negocio. «Siempre fue una empresa familiar y lo sigue siendo«, subraya Laura. Parte del equipo lleva décadas vinculada a la casa. Hijos de antiguos empleados, familiares y personas del entorno más próximo completan una plantilla donde la confianza pesa tanto como la experiencia.
Javier Diéguez, Laura Armendáriz y Antonio Armendáriz en el Comercial Ditex / CASTELEIRO
La unión de mercerías locales y alta costura
Aunque el corazón de la empresa sigue siendo la mercería de barrio, el crecimiento real ha venido de la mano del sector industrial. Talleres de arreglos y mercerías constituyen, según explican, «el pan nuestro de cada día». «Son los clientes que sostienen la actividad diaria, los pedidos constantes, el movimiento habitual del almacén, luego están las empresas que trabajan para grandes firmas«, asegura Antonio.
El hilo, aparentemente sencillo, abre la puerta a sectores muy distintos. «El sector textil es muy amplio, cubrimos muchas muchas cosas«, apuntan. Así, el negocio suministra material a empresas de mayor tamaño, lo que ha permitido compensar la transformación del comercio tradicional. «Tenemos clientes de mercería e industria; la mercería abarca lo de las tiendas y el tema industria abarca ya a empresas más grandes en el panorama nacional», señalan desde la gerencia.

Botones del almacén Ditex / CASTELEIRO
Este giro estratégico les permite trabajar con marcas de lujo y entidades públicas. «Le vendemos, por ejemplo, a la Crisálida en A Coruña o la escuela La Mapache; de forma online a la Mercería Sarabia; y luego suministramos a varias marcas reconocidas a nivel internacional», confiesan con orgullo, aunque manteniendo siempre la discreción que exige el sector.
«Hoy en día hay menos mercerías clásicas«, admite Laura sobre la pérdida de comercio de barrio: «Ahora ya son mercerías 2.0, tienen más variedad de todo». Además, el perfil del comerciante también evoluciona. En los últimos tiempos, Comercial Ditex ha detectado un fenómeno llamativo: la llegada de nuevas propietarias procedentes de países sudamericanos. «Antes no teníamos prácticamente ninguna clienta de fuera», explica Antonio. Muchas de ellas asumen traspasos de mercerías tradicionales cuyos dueños se jubilan sin relevo familiar. Otras abren negocios propios. «Controlan muchísimo del tema de costura, da gusto», destaca. El cambio aporta diversidad a un sector históricamente asociado a otro tipo de clientela. «Ahora es todo mucho más variopinto, más diverso», señala Laura.
El sector textil es muy amplio, cubrimos muchas cosas
La expansión geográfica también contribuye a esa adaptación. El almacén opera con red comercial en Galicia, Asturias y Cantabria, además de gestionar pedidos a través de su página web para toda España e incluso Portugal. «Al tener más zona donde trabajar, lo hemos ido compensando con la pérdida de mercerías», explican.
Ni siquiera campañas tradicionalmente ligadas a la costura, como el carnaval, presentan hoy el mismo impacto. «Antes se notaba muchísimo más«, reconocen. La competencia de productos terminados y de bajo coste reduce la demanda de determinados artículos, aunque asociaciones y colectivos continúan recurriendo al almacén para pedidos concretos.

Laura Armendáriz, Antonio Armendáriz y Javier Diéguez, en las instalaciones de Comercial Ditex. / CASTELEIRO
Pese a todo, el objetivo de la empresa no se formula en grandes cifras ni planes estratégicos cerrados. «Tenemos pensado seguir currando y seguir creciendo«, resume Antonio. Ampliar catálogo, incorporar referencias y mantenerse como proveedor de confianza para sus clientes forman parte de la hoja de ruta.
Trabajar en familia, aseguran, constituye pare ellos «más una ventaja que un problema». La escena diaria de la mayorista resume el espíritu de un negocio que, cuatro décadas después de su nacimiento, continúa funcionando con la naturalidad de quien se siente en casa entre bobinas de hilo.
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