La entrega del premio Carlos V por parte de la Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste no son solo el protocolo, las fotos institucionales y los discursos. La cara más emotiva la ponen las historias, la de niñas como Sara, que ha recibido este lunes «el mejor regalo» de cumpleaños al poder saludar al Rey.
También José Manuel ha podido reunir una foto nueva para su colección con Felipe VI y un grupo de la asociación Aspace de Jaraíz le ha entregado regalos para su Majestad, la reina Letizia y sus hijas. Todo entre banderas de España y Europa ondeando, voces coreando el nombre de cada político y el deseo de los pequeños de recibir una firma, aunque a veces no sepan ni de quién es.
Una pancarta entre banderas
Antes de que empiece la solemnidad del Premio Europeo Carlos V, a las puertas del monasterio donde aquel monarca pasó sus últimos años, las vallas separan al público de las autoridades. En una de ellas hay una pancarta que reza: «¡Atención rey, hoy es el cumpleaños de Sara!»
Se trata de Sara Luengo, que este 25 de mayo ha cumplido 10 años. El cambio de fechas de la entrega del premio este año ha permitido que reciba un regalo inesperado, la presencia del rey.
La pancarta del cumpleaños de Sara en Yuste. / Toni Gudiel
Le espera emocionada. No solo porque va a ver a Felipe VI, sino porque confía en que ese saludo se convierta en felicitación y en una firma sobre la bandera que lleva consigo. Ha conseguido las de Juanma Moreno, María Guardiola y la consejera de Salud y, más tarde, también su Majestad ha estampado la suya. Está feliz y confiesa que ha sido «el mejor regalo de cumpleaños».
Un álbum de famosos desde Badajoz
Como también se ha llevado un gran regalo José Manuel Blázquez, que ha llegado a Cuacos de Yuste desde Badajoz con un objetivo muy claro, ver al rey, intentar hacerse un selfi con él y entregarle una estampa de María Auxiliadora porque su festividad fue el domingo. Cuenta que, en otra ocasión, ya consiguió un selfi con su Majestad y que también estuvo en Plasencia cuando Felipe VI acudió a Las Edades del Hombre.
«Yo lo sigo mucho», dice, convencido de que el rey se acercará a saludar, como finalmente ha hecho. Selfi conseguido. José Manuel sonríe y hace el gesto del pulgar en alto. Sin duda se ha ido de Yuste también feliz.

José Manuel Blázquez consigue su selfi con el rey en Yuste. / Toni Gudiel
Los escolares de la zona, entregados
Como lo han hecho los cientos de niños, escolares del entorno de Cuacos de Yuste, que han acudido al igual que años anteriores a la explanada del monasterio. Entre estos grupos, dos clases de quinto y dos de sexto del colegio Gonzalo Encabo de Talayuela. Sus profesores aseguran que los alumnos están «muy emocionados».
No es difícil comprobarlo. Cada vez que llega alguna autoridad, corean, ondean las banderas y gritan los nombres para después enseñar orgullosos las banderas con las firmas.
Ver al rey, ver «a las personalidades»
La escena se repite con otros alumnos. Desde Losar de la Vera, la profesora Mabel Rivera explica que han acudido escolares de tercero y cuarto, y que el colegio acude todos los años. «Nos gusta mucho el ambiente», cuenta. A los niños les hace ilusión ver al rey, las autoridades y también todo lo que rodea la ceremonia, añade.
Ese «ambiente» es una palabra que aparece una y otra vez. No solo por el acto, sino por lo que el día tiene de excepcional para los pueblos de la Vera y del Campo Arañuelo: el despliegue policial, los saludos, las esperas, los coches oficiales y la sensación de que, durante unas horas, está pequeña zona extremeña es el epicentro de Europa.

La presidenta de la Junta firma banderas de los escolares en Yuste. / Toni Gudiel
Europa antes de llegar a Yuste
Algunos centros trabajan en clase la cita en clase antes de llegar. Mabel explica que hablan del premiado, este año Kata Tütto, la presidenta del Comité; de por qué el acto se celebra en Yuste y de la figura vinculada al galardón. En el CRA Vera Tiétar, con alumnado de varias localidades, también abordan el tema europeo antes de la visita. Allí, cuando se pregunta a los niños qué esperan ver, la respuesta sale sin demasiado rodeo: «Al rey».
También desde Talayuela, la profesora Carmen Holgado, del colegio Juan Güell, señala que para su grupo es la primera vez y que los alumnos llegan con mucha ilusión. «Hemos estado trabajando unos días antes», explica. La actividad se anticipa para que los niños conozcan un poco más el sentido de la jornada. En su caso, el diagnóstico coincide con el de otros corros: acuden con mucha ilusión.
Aspace y vecinos que acuden cada año
Y junto a niños, hay también adultos y grupos fieles a la cita con Yuste, como el centro de Aspace de Jaraíz de la Vera, con usuarios que han realizado a mano en sus talleres regalos, unas tazas, que quieren entregar a la familia real. «Son para el rey, para la reina Letizia y sus hijas», explica Ángela Cruz, que les acompaña. «Ellos están muy emocionados». De hecho, incluso hay quien ha acudido con una carta para el rey.
Los que tienen más cerca el acto son los vecinos de Cuacos de Yuste y algunos acuden cada año. De hecho, hay quien recuerda otras etapas anteriores y pudo ver «al rey Juan Carlos, a Doña Sofía, a Iñaki Urdangarin y a Cristina». Señalan que tanto Felipe VI como sus padres «son muy cercanos».

El obispo de la diócesis de Plasencia, junto a frailes del monasterio de Yuste. / Toni Gudiel
La Europa solemne y la Europa de los niños
La espera permite ver también otras imágenes curiosas del acto, la de la Guardia Real, los frailes del monasterio junto al obispo de la diócesis de Plasencia, el personal de seguridad con sus pinganillos en el oído o los trabajadores que observan entre bambalinas, tras la reja de una puerta lateral del monasterio.
El exterior da pie a momentos más distendidos, de acercarse a los niños, firmarles, ver su cara de ilusión y contagiarse, además de saludarse entre las autoridades. Dentro, el Premio Europeo Carlos V, que ha reconocido este año al Comité Europeo de las Regiones, las imágenes son las de la seriedad, el protocolo y también la música, la del quinteto de cuerda con flauta de la Orquesta de Extremadura y las sopranos Carmen y Elena Solís.
Interior y exterior reflejan muy bien la esencia del premio de este año, la Europa más solemne y transnacional y la regional y local, la del municipio pegado a sus vecinos que, al menos por unos días, sienten más que nunca que son europeos.
















